

Yuanbao tiene cara de quien ya ha sufrido bastante, pero no se mueve.
En China, un niño encontró la manera de volver más entretenidas las matemáticas: pegó papelitos con números alrededor del cuello y en las patas de su perro, y lo convirtió en calculadora. Él señala con el dedo, suma en voz alta y el perro queda ahí, quieto, con los ojos cerrados y la paciencia de quien ya conoce el ritual.
Porque Yuanbao no es nuevo en esto. Acompaña a los pequeños de la casa durante las tareas desde que era cachorro, y se acostumbró tanto a sus sesiones de estudio que a veces se queda dormido mientras ellos leen en voz alta o recitan poemas.
El video se volvió viral en redes chinas, y entre los comentarios hubo quien bromeó con que, cuando no alcanzan los dedos de la mano, siempre pueden apoyarse en los dientes del perro.
Al final, el verdadero cálculo que hizo el niño fue otro: el escritorio de estudio es más llevadero cuando alguien con cuatro patas se queda a tu lado.


