Yvonne Woods trabajaba en el Buró de Investigación de Colorado analizando muestras de ADN en casos de agresión sexual. Su firma en un informe podía abrir o cerrar la puerta a la justicia para una víctima.

Según la fiscalía, en 32 casos que involucraban a mujeres y niños, Woods eliminó los valores que mostraban presencia de ADN masculino y luego certificó que no se había hallado nada. Cada informe falso cancelaba comparaciones futuras, pruebas cruzadas y cualquier posibilidad de identificar a un agresor.

El fraude salió a la luz en 2023, cuando un pasante del laboratorio notó que faltaban datos en un caso que ella había procesado. Woods se declaró culpable de cuatro delitos graves, entre ellos cibercrimen y perjurio, y ahora deberá cumplir 10 años de prisión por decisiones que dejaron a decenas de víctimas sin respuestas.

