
Zhang, 60 años, estaba cortando leña solo en las montañas del distrito de Shangyu, China, cuando una serpiente se enganchó a su dedo índice y lo mordió. Reconoció al reptil: era, o eso creyó, la llamada ‘serpiente cinco pasos’, cuyo nombre proviene de la creencia popular de que su víctima no puede dar más de cinco pasos antes de morir. Solo, sin señal, a 80 kilómetros del hospital más cercano, tomó un hacha y se cortó el dedo. Se envolvió la mano en un trapo y caminó hasta el vehículo. Ni siquiera recogió el dedo del suelo. El doctor Yuan Chengda lo recibió en el hospital y, tras escuchar el relato, tuvo que darle la peor noticia posible: todo había sido innecesario. La serpiente sí es venenosa, pero existe un antídoto eficaz que puede administrarse hasta seis horas después de la mordedura. Zhang llegó sin síntomas. Había tiempo de sobra. El dedo, en cambio, seguía en la montaña.
