Por Cristofer García
8 agosto, 2022

“Tener barba nunca me ha afectado por ser una mujer, es solo una parte de mí ahora, y me encanta haberlo aceptado”, contó Dakota Cooke.

Cada persona debería tener la libertad de identificarse con el género que deseen sin ser juzgados, porque ninguna persona tiene por qué discriminar a otra por el simple hecho de sentirse hombre o mujer ,a. pesar de que no hayan nacido de esta forma. Incluso, aquellos que no se representan con ninguno de los dos géneros, las personas no binarias, merecen respeto.

También existen los casos de personas que a pesar de sentirse representadas con el género asignado al nacer, también manifiestan rasgos que suelen ser asociados al  género contrario. Así le ocurre a Dakota Cooke, una mujer de 30 años que durante su pubertad desarrolló un importante vello facial.

Mientras fue creciendo notó que la barba y bigote seguían formándose con naturalidad en su cara, por lo cual se sometía a tratamientos y depilaciones con cera para tener una apariencia más femenina. Y es que, durante todo ese tiempo fue duramente juzgada por las demás personas, lo que la llevó a tener problemas de salud mental y autoestima.

Dakota Cooke

“Cuando llegué a la pubertad a los 13 años, supongo que me golpeó un poco más. Comenzó con una pelusa de durazno en mi cara que empezó a alargarse y oscurecerse. Un amigo de la familia me lo señaló en ese momento, así que mi padrastro me llevó a los médicos para hacerme pruebas y luego me llevó a la peluquería donde me hice la primera depilación“, contó Dakota, según reseñó Metro.

“Era súper incómodo y, en ese momento, estaba a punto de aprender a afeitarme las piernas. Crecí en un período en el que las mujeres con vello facial estaban tan estigmatizadas que las mujeres en el salón me decían que se supone que las niñas no deben dejarse crecer el vello facial. Supongo que eso se quedó conmigo, porque durante los siguientes 10 años, me hundí en esta espiral de vergüenza en la que intentaba esconder mi rostro en fotos y asistir a sesiones de depilación todas las semanas“, agregó.

Dakota Cooke

Aunque los médicos no lograron dar con la razón detallada de por qué ella desarrollaba barba, creían que podía deberse a que glándulas suprarrenales que producen niveles elevados de testosterona. Trató de evitar que los demás se dieran cuenta mientras más crecía.

“Llegué a un punto, cuando conseguí uno de mis primeros trabajos en el comercio minorista, me afeitaba la cara dos veces al día, una por la mañana y luego en mi descanso porque los pelos eran muy visibles, y estaba trabajando en el departamento de maquillaje donde no era aceptable ser otra cosa que una mujer estereotipada“, relató

“Estaba cubriendo las cicatrices del afeitado y el sarpullido con maquillaje y mi cara estaba muy irritada y roja todo el tiempo. Probablemente todavía tengo algunas de esas cicatrices de afeitar hasta el día de hoy”, agregó.

Sin embargo, pasaba el tiempo y el problema persistía, por lo cual Dakota tomó la decisión de aceptarse como era, aunque muchos siguieran discriminándola por ser diferente. Creyó que lo mejor para ella era ser una mujer barbuda.

“Ese fue realmente el catalizador que comenzó mi viaje para amarme a mí misma y a mi barba. Dejarme crecer la barba fue bastante incómodo al principio, me costó mucho no cortarla y afeitarla de nuevo. Recuerdo la primera vez que alguien trató de tomarme una foto después de que había tenido mi primera pulgada de crecimiento, y recibí muchas miradas”, recordó.

“Tenía mucha ansiedad por las miradas al principio, pero llegó a un punto en el que decidí que ya no me importaría“, añadió.

Dakota Cooke

Aprovechó su apariencia para empezar a trabajar en un circo y ahora siente que es lo mejor que le ha pasado. “Mi familia y mis amigos me han apoyado muchísimo a lo largo de mi proceso de autoaceptación e incluso me han comprado un cartel de ‘no jodas con la mujer barbuda’ que me encanta”, expresó.

“Me siento más sexy que nunca después de deshacerme de la navaja y abrazar mi barba“, agregó.

Dakota también descubrió con el tiempo que era una persona no binaria, aunque nunca ha dejado de sentirse en parte mujer por cómo nació. “Tener barba nunca me ha afectado por ser una mujer, es solo una parte de mí ahora, y me encanta haberlo aceptado“, dijo.

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