Por Alejandro Basulto
22 julio, 2021

La familia de Flor pudo anular su partida de nacimiento y reemplazarla por una acorde con su nuevo nombre. “Es una chica con una voluntad inquebrantable y una absoluta decisión”, declaró su abogado.

Las personas transgénero como la pequeña Florencia, desde muy temprano son conscientes de su identidad de género. De hecho, muchos recién empiezan a identificarse como tal a los 20 y 30 años, debido a que mantuvieron reprimido su autopercibir durante todo ese tiempo. Tal como las personas homosexuales, ellos también pueden tardarse en salir del clóset a raíz de la presión y hasta la hostilidad social. Sin embargo, esta niña argentina a sus 5 años ya se encuentra registrada en el registro civil con su nombre e identidad de género autopercibida. El apoyo de su familia fue fundamental.

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Ella desde que tenía un año y medio que ya demostraba signos de ser de otro género distinto al que se le asignó.

No se sentía como un niño, sino que como una niña. Y cada vez que podía se ponía un repasado en la cabeza para verse con el pelo largo. Posiblemente, quería verse como las demás chicas de su edad.

En ese momento, nos causaba gracia porque pensábamos que estaba jugando y no nos dábamos cuenta lo que ella nos quería decir (…) A los dos años nos dijo que era una nena. Nosotros le decíamos que no y ella se enojaba mucho, se ponía mal (…) El médico nos explicó que seguramente estaba fascinada con alguna mujer de la familia y que por eso hacía esas cosas, que si hubiera sido con algún varón, seguro no nos dábamos cuenta”

– contó Mariana, la mamá de Flor, a TN.com.ar.

Después recurrieron a una psicóloga, la que les recomendó que le prohibieran usar maquillajes y la ropa de su mamá. Ellos entonces le dijeron que los cosméticos eran dañinos para su salud y además le incentivaron a jugar con “cosas de niños”. Básicamente, se les pidió que reprimieran su afición por las “cosas de mujer”. Pero aún así, ella no cedía.

No les funcionó, y con una funda de almohada o cualquier tela simulaba un vestido y un pelo largo. Ahí fue cuando cambiaron y recurrieron a la psicóloga que tienen actualmente, quien después de varias entrevistas les explicó lo que le sucedía.

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Nos dijo que estábamos en presencia de una niña trans. Yo no lo podía creer. Desconocía el tema y me costó mucho al principio. No aceptaba la realidad que era más que evidente, porque sus indicios lo demostraban (…) Hoy por hoy defiendo a muerte su identidad y el coraje que con cinco años tiene para expresar lo que siente (…) Un día estábamos yendo al balneario y Mariana quería que se pusiera otra cosa porque al usarlo siempre [su disfraz favorito de Elsa de Frozen], estaba sucio. Ella no quería ir con otra ropa y fue la primera vez que cuestionó el no tener prendas de nena”

– dijo su papá, Lucas a TN.com.ar..

Mientras, sus padres no sabían cómo actuar frente a las exigencias de su hija. Cuando llegaba a casa se quedaba en ropa interior o se ponía alguna remera que utilizaba como vestido. A lo que Mariana se comunicó con una madre de un niño trans, quien le recomendó que fueran a un negocio de ropa unisex y que dejara que ella eligiera qué ropa ponerse. “Desde ese momento nunca más quiso usar ropa de varón”, declaró su mamá. Su hija se había cansado de simular que era un niño.

Dibujo de Florencia | TN.com.ar

“Un día nos dijo que se llamaba Florencia y se lo hizo saber a todo el mundo (…) En una oportunidad se lo planteó al abuelo paterno por teléfono y le dijo ‘de ahora en más, yo me llamo Flor (…) Flor ya usaba ropa de nena y les pedí que cambiaran el nombre de su historia clínica pero la respuesta fue que tenía que tener el DNI rectificado, lo cual no es cierto según la Ley de Identidad de Género. Tuve que decir el nombre que figuraba en su documento y ella se puso mal y me repitió que que era Florencia. Por eso, y para no tener que volver a pasar por este tipo de situaciones es que decidimos hacer la rectificación de los documentos”

– comentó Mariana a TN.com.ar.

En este entonces fue cuando recurrieron a Facundo Achaga, quien sería el abogado de su hija. Llegando el día en que él junto con la familia de Florencia, realizaron el trámite de cambio de género y nombre en el registro civil. La pequeña tuvo que previamente tener una entrevista con Achaga, quien con juegos lúdicos conoció su autopercepción. Ella se dibujaba como una niña y aseguró que en su carnet quería llamarse Florencia y verse como se ve ahora (con vestido y pelo largo).

Su voluntad era inquebrantable, por lo que la rectificación de su partida de nacimiento fue un proceso muy decidido, en el que la anterior se anuló y nació una nueva que reconociera su identidad de género.

En su nuevo DNI se llama Florencia.

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