Por Josefina Pizarro
21 julio, 2017

Carson fumaba, bebía y tenía malas calificaciones. Eso hasta que conoció a los Petersen.

Todo niño tiene que tener, por derecho, una amorosa familia que los cuide y proteja. Es por eso que me da tanta pena los pequeños que están en el orfanato, pues pueden pasar varios años ahí sin que nadie los adopte. Este es un caso extremo, donde un joven estuvo 13 años en un hogar de acogida, hasta que aparecieron ellos. Una historia que derretirá tu corazón, de cómo al fin un niño obtiene lo que más desea: una familia.

Después de estar dentro y fuera del sistema de cuidado de crianza por más de una década, Carson Petersen, de 18 años, encontró su hogar para siempre después de ser adoptado por Tex y Renee Petersen, el mes pasado. Si necesitabas recuperar un poco tu fe en la humanidad, viniste al lugar indicado.

Tex Petersen

El adolescente de California entró por primera vez en el sistema de cuidado de crianza temporal cuando tenía tres años, después de que su madre se suicidara. Fue puesto a cargo de su padre biológico cuando tenía ocho, pero después de quedar sin hogar por varios años, fue colocado de nuevo en un hogar de crianza a los 11.

Después de tomar “el camino equivocado”, como lo dijo él, Carson fue puesto con la familia Petersen en 2014, lo que hizo que su vida diera un vuelco. Sus calificaciones mejoraron, dejó de fumar y beber y hasta comenzó a entrenar para convertirse en un bombero, que espera hacer después de graduarse el próximo año.

Tex Petersen dijo que inicialmente se le colocó con la familia por unos días, pero durante el fin de semana, él le preguntó a la pareja si se podía quedar más tiempo. Los Petersen estuvieron de acuerdo y en diciembre pasado le pidió si lo podían adoptar, algo que estaban ansiosos por hacer.

“Siempre me llamaban hijo” cuenta Carson. “Siempre me presentaban como su hijo a todo el mundo”. Tex dijo que nunca le había gustado el término “hijo adoptivo”, porque implica que es “menos que” y es sumamente importante tratar a los niños de crianza igual que a los biológicos en la familia.

Tex Petersen

Obviamente no todo fue alegría. La vida familiar a veces es desordenada y hay retos únicos al tener un hijo adoptivo. Pero los Petersen jamás, pero jamás se rindieron.

“Los metí en el infierno y nunca rindieron conmigo” dijo Carson.

“Lo más importante fue que él supiera que este era su hogar y que si alguna vez quería que lo adoptemos, lo haríamos” dijo Tex. “Para mí, realmente no lo siento muy diferente. Siempre lo he considerado como mi hijo”.

Tex Petersen

La adopción de Carson no es sólo causa de celebración porque ha encontrado su hogar y su familia, sino también porque es bastante raro que alguien de su edad sea adoptado. A lo largo de todo el estado de California, por ejemplo, sólo 15 de los 12.025 adultos en orfanatos fueron adoptados el año pasado.

“Fue un día muy emocionante. Lloré un poco porque estaba feliz de poder dejar ir mi pasado y empezar a avanzar desde ese día hasta ahora”.

Carson siempre se sintió parte de la familia, sólo que se hizo recién oficial el mes pasado. Cambió su apellido a Petersen y se hizo dos tatuajes, uno con la fecha “24 de junio de 2014” cuando llegó por primera vez a la familia, y otro con su hermano Hunter, el hijo biológico de los Petersen.

Tex Petersen

En el brazo de Hunter está la imagen de un arco, y en el brazo de Carson, una flecha. Eso simboliza que Hunter ayudará a su hermano a llegar con éxito a su futuro.

Ok, ok, ¿alguien me puede pasar los pañuelos?

Tex Petersen

Además de Hunter, también tienen a Kaylynn, de cuatro años y a Joshua, de 2, ambos adoptados por los Petersen.

“Conozco a muchos niños en orfanatos, incluido mi hermano (biológico), y están perdiendo la esperanza” dijo Carson. “La mayoría de ellos quieren huir de ahí. Algunos quieren suicidarse, y les animo encarecidamente a seguir luchando. Sólo tienes que tener fe y seguir aferrándote a lo que crees”.

Siempre hay niños esperando ser adoptados en los orfanatos. Piénsalo como una oportunidad para ellos.

Tex Petersen

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