En Atlanta, EE.UU., un hombre llamado Fernando Cluster vivió una situación extrema tras someterse a un tratamiento en el Hospital de la Universidad de Emory.

Todo comenzó cuando acudió por una infección grave, pero su estado empeoró rápidamente y los médicos tuvieron que realizarle varias cirugías para salvarle la vida.

Durante el proceso, le extirparon parte del cráneo para controlar la infección, dejándolo con una importante pérdida ósea.

Sin embargo, cuando le correspondía volver para que se le reimplantara el fragmento de cráneo, el hospital había perdido la pieza, por lo que se retrasó la cirugía hasta fabricar un reemplazo sintético por el que luego le cobraron 19,000 dólares.
