Por Valentina Miranda
11 November, 2022

Felipe Espinosa Tecuapetla ingresó a la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en México cuando tenía 79 para cumplir su sueño de estudiar y conseguir su diploma. “Mi superación fue lo que me motivó, fue el motor. Siempre tuve la claridad de que terminaría la carrera”, dijo según Clarín.

Hace 5 años Felipe Espinosa Tecuapetla ingresó a la Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en México, a la edad de 79 para cumplir su sueño de convertirse en ingeniero.

Con todos los desafíos que podía encontrarse en el camino, aún así aceptó dedicar años de su vida al estudio.

Clarín

Durante el proceso, consiguió prestada una computadora para aprender los sistemas y plataformas digitales, ya que era necesario para entregar sus tareas y proyectos. Siempre recibió el apoyo de sus compañeros, quienes le ayudaban a conseguir libros y con los apuntes para sus estudios.

Además se despertaba cada mañana a las 4:30 AM para tomar dos buses, recorridos de más de dos horas para llegar a la universidad. Todo para que después de 5 años de dedicación y esfuerzo, al fin recibiera su título como Ingeniero en Procesos y Gestión Industrial.

Clarín

Tras terminar sus estudios y recibir sus diplomas expresó la alegría que le brinda este logro. “La verdad me siento muy contento de haber terminado el estudio que me dio la universidad en San José Chiapa. Nunca es tarde para continuar en la vida. Los sueños se hacen realidad, dijo de acuerdo a Clarín.

Don Felipe es padre de 5 hijos, y uno de ellos es ingeniero al igual que él. Después del fallecimiento de su esposa vive solo en Puebla, su ciudad natal, y nunca dejó de trabajar mientras asistía a la universidad. Y ya como profesional, aún vende cebollas, limones, aguacates y tomates en un mercado local cuando puede.

Clarín

Él se define como un hombre solitario pero autosuficiente. “Veo bien, oigo bien, razono bien. Este es mi gran capital y lo que me nutre es el trabajo y la ilusión”, comentó según Clarín y nunca le fue problema relacionarse con sus compañeros universitarios, sobre todo por la edad.

“Al contrario, me ayudaron mucho. Pero mi superación fue lo que me motivó, fue el motor. Siempre tuve la claridad de que terminaría la carrera”, dijo de acuerdo al medio. Un admirable ejemplo.