Por Felipe Costa
2 septiembre, 2021

“Comencé este trabajo con personas sin hogar, sirviendo leche con chocolate, pan, margarina, galletas, té, agua helada. Luego vi la situación de los animales también, esos cachorros sin agua para beber, hambrientos. Decidí darles comida y agua como también remedios”, Seu Sikeira ha salvado vidas.

La pandemia se ha transformado en una larga temporada llena de dificultades para el mundo, en especial para aquellas personas que han quedado sin trabajo o incluso más para toda esa gente sin hogar que ya no puede optar si quiera a un comedor comunitario debido a las restricciones sanitarias. Sabiendo esto, un anciano en Brasil, ha decidido compartir lo poco que tiene para que gente e incluso animales de la calle no pasen hambre, cuenta Razoes para acreditar.

Seu Sikeira

Seu Sikeira vive en Praia Grande, tiene 66 años, está jubilado y recibe el sueldo mínimo. Cuando comenzó la pandemia se percató del increíble aumento de personas sin hogar que rondaban las calles, por lo que decidió actuar de manera autónoma en contra de la crisis que enfrentaba sus ciudad. Desde el 21 de marzo de 2020 y hasta entonces, se levanta temprano, prepara alimentos junto a su esposa Ione y parte a las calles a entregarlos a los necesitados.

Su intervención partió con gente sin hogar, que con el pasar de los días lo iban reconociendo y ya hacían filas a cierta hora para recibir la comida, luego incluso incluyó a los animales.

Seu Sikeira

“Comencé este trabajo con personas sin hogar, sirviendo leche con chocolate, pan, margarina, galletas, té, agua helada. Luego vi la situación de los animales también, esos cachorros sin agua para beber, hambrientos. Decidí darles comida y agua como también remedios”.

–Seu Sikeira a Razoes para acreditar–

El principio reconoce fue muy difícil, pero los resultados a largo plazo fueron gratificantes. Pudo darse cuenta cómo muchos se motivaron a dejar las drogas y buscar un trabajo, otros estuvieron a punto de comenzar a robar por comida, pero Sikeira los salvó de aquel destino.

Seu Sikeira

La acción del anciano conmovió a la gente del lugar quienes han decidido hacerle un aporte para que continúe con la iniciativa. Recientemente se volvió popular cuando publicaron lo que hacía en redes sociales.

Michele Krachinski

El siguiente paso es lograr pasar de un desayuno a entregarle un plato caliente a los necesitados. Está esperanzado en lograr que la gente sin hogar de Praia Grande deje de ser mirada despectivamente y se integren a la comunidad.

Muchos han sido golpeados por la vida y la pandemia los hundió más. Asegura que hay personas que lo único que hacen todos los días es intentar superarse, por lo que necesitan de una oportunidad.

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