Por Diego Aspillaga
24 marzo, 2020

Giuseppe Berardelli, de 72, cedió el uso de la vital máquina -que consiguieron sus parroquianos para él- para que un joven pudiera seguir viviendo. El sacerdote, uno de los 50 religiosos que han muerto en Italia por el coronavirus, se transformó en un héroe tras su sacrificio.

El coronavirus ha golpeado con mucha fuerza a todo el mundo. Desde su detección en la ciudad china de Wuhan a fines del año pasado, la enfermedad se ha esparcido rápidamente por todo el mundo y a causado una emergencia mundial.

Pero el COVID-19 ha golpeado algunos lugar con mucho más fuerza que otros. La primera víctima de la enfermedad fue China, cuna de esta pandemia. 81 mil casos confirmados y 3.281 mil muertos fueron el saldo de una crisis que parece estar llegando a su fin. Y es que si bien los números son altos, la nación asiática actuó con rapidez y logró reducir los contagios nuevos a 0, por lo que parece haber superado la etapa más difícil.

Xinhua

Italia en cambio, ahora el país más afectado del mundo, no puede decir lo mismo. La nación europea sufrió un aumento explosivo de casos confirmados en marzo y a pesar de medidas extremas como la cuarentena obligatoria en todo el país, los contagiados y los muertos siguen apilándose.

Con 63.927 casos y 6.077 muertos, Italia superó con creces el número de fallecidos de China y ve con impotencia como sus ciudadanos sufren mientras luchan con una enfermedad implacable.

EPA

Con decenas de miles de personas enfermas de gravedad y un servicio de salud que simplemente no da abasto para atender a todos los que lo necesitan, tanto los médicos italianos como algunos contagiados han tenido que tomar terribles decisiones de vida o muerte.

El último y más llamativo ejemplo de estos tristes casos es el del sacerdote Giuseppe Berardelli, quien dejó este mundo siendo un verdadero ejemplo de coherencia, sacrificio y heroísmo.

El religioso, de 72 años, era uno de los miles de contagiados en Bérgamo, una de las zonas italianas más golpeadas por la crisis y debido a su avanzada edad, el riesgo de que su caso terminara en una tragedia era muy alto.

@JamesMartinSJ

Es por esto que cuando su salud comenzó a empeorar luego de contagiarse, la comunidad parroquial a la que servía decidió conseguirle un respirador mecánico y asegurar así que su querido sacerdote tuviera todas las posibilidades de salvarse, reportó el sitio Aciprensa.

Pero Berardelli decidió otra cosa. Como un verdadero y generoso héroe, el religioso decidió que el ventilador que le habían asignado sería más aprovechado por algún paciente más joven que tuviera más opciones de sobrevivir al coronavirus.

Los doctores italianos, afectados por miles de casos que no podían tratar, hicieron caso a la voluntad del sacerdote y le asignaron la máquina a un hombre mucho más joven que logró vencer a la enfermedad gracias al gesto de Giuseppe, quien falleció unos días después en el hospital de Lovere.

Piazza Pulita

Don Giuseppe murió como sacerdote. Y me conmueve profundamente el hecho que él, arcipreste de Casnigo, haya renunciado para destinarlo a alguien más joven que él”, expresó un operador sanitario de la casa de reposo San Giuseppe al periódico “Araberara”.

“Era un sacerdote que escuchaba a todos, sabía escuchar, quienquiera que se dirigía a él sabía que podía contar con su ayuda”, afirmó Clara Poli, por años alcaldesa de Fiorano, y que destacó que gracias al presbítero, junto a otro sacerdote, se llegó a abrir un centro de ayuda para las familias. “Cuando se le veía pasar era siempre alegre y lleno de entusiasmo. Ha regalado paz y alegría a nuestra comunidad”, expresó.

Italia es el país más afectado por el coronavirus y tanto sus médicos como sus ciudadanos deben tomar difíciles decisiones para salvar la mayor cantidad posible de vidas. El padre Berardelli sabía esto y no dudó en entregar su propia vida para poder salvar a una persona desconocida.

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Si bien Giuseppe ya no está con nosotros, su ejemplo seguirá vivo y será recordado con cariño y admiración por toda la eternidad.

 

 

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