Por Valentina Miranda
6 septiembre, 2022

El hallazgo se hizo en un cementerio del siglo XVII en Pień (Polonia), y por la forma en que fue encontrado, el profesor Dariusz Polińsk lo relaciona con la creencia en vampiros de hace siglos. Además tenía un candado en un dedo del pie izquierdo, lo cual ‘imposibilitaría’ su regreso a la superficie.

Durante varios siglos han existido las leyendas de todo tipo, y son las espeluznantes las que más intrigan a las personas. Historias protagonizadas por brujas, zombies, fantasmas, entre otros seres han sido llevadas a la literatura y al cine, fomentando así su creencia o debate sobre su existencia.

Un clásico ejemplo es la de los vampiros, aquellos cadáveres que chupan la sangre de sus víctimas cada noche hasta quitarles la vida. Su creencia se remonta al siglo XI en Europa del Este, donde la gente temía que los muertos volvieran a la superficie para beber su sangre, por lo que tenían estrategias para evitarlo.

Miroslaw Blicharski/Aleksander Poznań

Así quedaría demostrado en un hallazgo arqueológico realizado en un cementerio del siglo XVII en el pueblo de Pień (Polonia), donde el profesor Dariusz Poliński de la Universidad Nicolás Corpénico de Toruń descubrió junto a su equipo los restos de una mujer clavada en el suelo con una hoz en la garganta y un dedo del pie cerrado con candado, según Daily Mail.

Además llevaba un gorro de seda en su cabeza, lo que indicaría su alto estatus social, y tenía un diente prominente.

Miroslaw Blicharski/Aleksander Poznań

Un entierro bastante inusual, según señaló Polinski, por lo que lo asoció con la creencia en muertos vivientes o vampiros. “Las formas de protegerse contra el regreso de los muertos incluyen cortar la cabeza o las piernas, colocar al difunto boca abajo para morder el suelo, quemarlo y aplastarlo con una piedra, dijo de acuerdo al medio.

“La hoz no se colocó plana, sino que se colocó en el cuello de tal manera que si el difunto hubiera tratado de levantarse, lo más probable es que la cabeza hubiera sido cortada o herida, explicó según Daily Mail.

Miroslaw Blicharski/Aleksander Poznań

El candado en el dedo gordo del pie izquierdo del esqueleto tampoco pasó desapercibido como para considerar aquella teoría, por lo que el profesor piensa que probablemente representa “el cierre de una etapa y la imposibilidad de regresar”.

De este modo, la gente de aquella época se aseguraría de que el difunto no regresara a la vida y permaneciera para siempre en su tumba.

Miroslaw Blicharski/Aleksander Poznań

Algunos pueblos de Europa, como los eslavos, creían masivamente en la existencia de los vampiros, lo que los llevó a ejecutar a personas que les parecían sospechosas, como las que fallecían de forma prematura como un suicidio. Tras su muerte, la gente se encargaba de mutilar sus cuerpos para evitar que volvieran a la superficie.

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