Por Luis Lizama
29 diciembre, 2020

Nunca antes había pisado una escuela y, para ser primera vez, destacó por sus buenas calificaciones. Terminó el tercer año de secundaria con el segundo mejor promedio entre los alumnos. ¡Felicidades!

La historia de don Néstor Gonza es un relato de esfuerzo y superación. Según destaca el medio Infobae, durante toda su vida se desempeñó como peón, en el campo argentino. Nunca asistió al colegio, pues básicamente no era necesario, no habían oportunidades y tampoco tiempo. Pasaron los años y hace poco notó que algunas personas se aprovechaban de su desconocimiento, así que decidió entrar a una escuela.

Desde entonces, don “Gonza” ha destacado por sus buenas calificaciones y responsabilidad. El estudiante de 71 años se convirtió en abanderado de la escuela, como un ejemplo de valor y coraje. Es un alumno estrella, que terminó su tercer año de secundaria entre los dos mejores estudiantes. ¡Felicidades!

Escuela de Comercio Don José Ingenieros

Residente en la ciudad de San Pedro de Jujuy (Argentina), don Néstor Gonza es un jubilado y a la vez estudiante. Todo comenzó el verano del 2017, cuando  se hartó de su situación: Decidió inscribirse en un colegio, para rendir el secundario. 

Pasaron los meses y don Gonza regresó, para comenzar este nuevo desafío.

Sus clases son durante la semana, de 19:45 a 21:30 horas. Cualquiera podría pensar que a su edad ya no era importante terminar su educación, pero se equivocan. Asistió a todas las clases, jamás faltó. 

Escuela de Comercio Don José Ingenieros

La pandemia también implicó un desafío importante, pero no se quedó atrás. A pesar de tener que lidiar con la indeseada tecnología, entregó todas sus tareas a tiempo. Es un alumno destacado, que recibió el honor de portar la Bandera de la Libertad Civil.

En la ceremonia, la directora del establecimiento, Patricia Duarte, no dejó de percibir algo de nostalgia.

“Me dio un poco de tristeza porque estaba muy contento pero no tenía con quién compartirlo.

De chico vivía con su mamá y con su hermano. Fueron creciendo y él atendió a su mamá hasta los últimos días de su vida. Después se fue a trabajar a la cosecha de una finca: pasó el resto de sus años trabajando y ganando muy poquito. Vivió una vida muy dura, una vida de campo”.

–comenta Duarte el medio Infobae–

Escuela de Comercio Don José Ingenieros

Nunca había ido a la escuela, y casi por obligación decidió hacerlo ahora que es adulto. Su idea inicial era comprender y relacionarse con los números, sin problemas que, por ejemplo, lo hicieran perder su dinero.

Logró eso y mucho más, incluso transformándose en un orgullo para la comunidad. Según sus propios maestros, es un estudiante dedicado, a pesar de no tener un celular ni una computadora. Cuando hay motivación, poco importa el resto. 

¡Felicidades, don Gonza!

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