Por Alejandro Basulto
21 julio, 2021

Los miedos no son un juego ni algo de lo que uno se debe burlar, y mucho menos si estos de algún modo perjudican la salud de la persona. Encontrando este sujeto, afortunadamente, trabajadoras de salud que supieron tratarlo con todo el cuidado y responsabilidad que se requería.

Esto ocurrió en Sade, en la ciudad de Campina Grande, ubicada en el estado brasileño de Paraíba. Lugar donde se estaba realizando la campaña vacunación contra el COVID-19 llevada adelante por la Secretaría de Salud Municipal. Y es que con las cifras que actualmente presenta Brasil debido a la pandemia del coronavirus, con más de 19 millones de personas contagiadas y más 544 mil víctimas fatales, además de una variante propia de esta enfermedad, la situación no puede ser más apremiante para las autoridades y los trabajadores de la salud.

La inoculación masiva de los habitantes es fundamental para evitar que continúe la fatal propagación del COVID-19.

Secretaria Municipal de Saúde de Campina Grande / Instagram

Sin embargo, aún cuando hay un consenso científico y médico sobre la necesidad de vacunarse contra el coronavirus, aún hay quienes, que por diversas razones, no concurren a los espacios habilitados para que se puedan inocular. Y es que junto con aparecer diferentes conspiraciones en contra de las inyecciones para hacer frente esta pandemia, también hay quienes no asisten a vacunarse debido a miedos y a complicaciones personales.

Como fue el caso de un hombre alto y visiblemente fuerte que llegó con muchas inseguridad al puesto de vacunación de Saude en Campina Grande.

Secretaria Municipal de Saúde de Campina Grande / Instagram

“Para algunas personas es traumático recibir un pinchazo, incluso si es por una vacuna. Hoy uno de nuestros equipos demostró toda la comprensión y el cariño del mundo para vacunar a un hombre. ¡Este proceso de aplicación de la vacuna nos enseña mucho!”.

– comentaron desde la Secretaria Municipal de Saúde de Campina Grande a través de una publicación en Instagram

Debido que este sujeto, tenía una fuerte fobia a las agujas. Por lo que al momento de su inoculación, no solo estaba asustado, sino que incluso empezó a llorar. Era tanto el miedo que le tenía a la inyección, que en una ocasión pareció rendirse. Sin embargo, para suerte suya, contó con la ayuda y el apoyo de unas trabajadoras de la salud muy cuidadosas. Las que en todo minuto lo trataron con amor, paciencia y cariño. Un atención emotiva donde se pudo apreciar la gran vocación de estas enfermeras.

“Abrázame, no te preocupes (…) Ni siquiera lo verás. No te preocupes, ¿ok?”.

– le dijo una de las enfermeras a este joven

Llegaron a estar tres personas al lado suyo, además de su madre, doña Vania, quien estaba sentada en una silla a su costado mientras sostenía uno de sus brazos. Finalmente, la vacunación resultó exitosa, recibiendo este sujeto una aplauso de todos los presentes al poder superar su fobia. Quien con la cabeza gacha y aún apoyado en el pecho de la asistente, empezó a calmarse. La trabajadora siguió acariciando su cabeza hasta que este hombre se tranquilizó por completo y se fue, despidiéndose agradecido.

Puede interesarte