Por Camilo Morales
28 septiembre, 2022

Jaime de Paula Oliveira, de 55 años, vivió durante una década en la calle por culpa de su adicción a las drogas. Con ayuda de una fundación y de su hija, Juliane, volvió a conseguir trabajo. “Estoy en el paraíso”, dijo él.

No siempre las relaciones familiares resultan como las personas quieren. Y es que existen muchos conflictos que a veces solo los más cercanos conocen, a pesar de que por fuera las familias puedan verse bien constituidas.

Ese fue el caso de Jaime de Paula Oliveira, un hombre de 55 años que decidió separarse de su familia hace 10 años atrás. Sin embargo, no fue para mejor, ya que una depresión no tratada y su adicción a las drogas terminó por destruir su ánimo y su vida.

Pixabay

Según información de So Noticia Boa, este hombre pasó esa década completa viviendo en las calles de Curitiba, Brasil, y sin tener ningún tipo de contacto con su familia, salvo 5 años en los que conversó irregularmente con su hija Juliane, de 25 años.

Durante ese tiempo él no quería que su hija lo viera así, lo que motivó su decisión de mantenerse alejado de ella. “Vivía sucio y maloliente. No quería que mi hija me viera en esa situación ni traspasarle mi problema“, explicó él.

Prefectura Municipal de Coritiba

Pero así como vivió malos momentos, ahora Jaime disfruta de la compañía de su hija luego de haberse reencontrado con ella tras 10 años separados.

Jaime logró rehabilitarse, encontrar trabajo y salir de la calle. Tomó algunos cursos en una fundación, los que le sirvieron para reinsertarse en la sociedad. “Estoy muy feliz de ver en quién se ha convertido. Es otra persona, tranquila y muy trabajadora“, comentó Juliane.

Prefectura Municipal de Coritiba

Con la ayuda de la fundación que asesoró a Jaime, Juliane pudo concretar el reencuentro con su padre. “Nunca quise cambiar mi número de teléfono porque sabía que era la única forma en que mi papá podía encontrarme. Sabía que algún día me podría llamar“, dijo.

Para Juliane el esfuerzo de su padre por volver a trabajar es lo más loable de toda su historia. “Cuando la persona no quiere, no sirve de nada. Llevamos mucho tiempo tratando de que mejore, incluso estuvo hospitalizado (…) Él vio que con trabajo podía tener una casa, tener sus propias cosas“, aseguró.

Prefectura Municipal de Coritiba

Ahora ambos pueden disfrutar de todo ese tiempo perdido por culpa de la adicción a las drogas. “Ella es mi foco y mi alegría (…) Viene a mi casa, salimos a almorzar. Estoy en el paraíso“, cerró Jaime.

Puede interesarte