Por Felipe Costa
14 mayo, 2021

Carlos Gomes perdió su empleo luego que los escándalos de corrupción en Brasil cerraran la fábrica donde trabajaba como técnico. La crisis lo dejó con deudas, sumado a un quiebre familiar. Vivió por años en la calle pero siempre buscando que estudiar por su cuenta y así salió adelante.

El prejuicio hacia la gente que vive en la calle siempre existe. En general los entornos en los que viven pueden estar rodeados de drogadicción y violencia, pero nos cuesta pensar cual es la historia detrás de cada uno de ellos. La vida no es igual para todos y personas como Carlos Gomes, un hombre que tenía a su familia y su propio hogar, aveces son golpeados por el destino cayendo en desgracia. Afortunadamente, sus dotes por querer salir adelante lo han hecho superarse como nadie, incluso en estos tiempos tan difíciles, informa Extra.

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Carlos tiene 57 años y tiempo atrás gozaba de una vida relativamente cómoda, sin tantas preocupaciones más que sustentar a su hogar. Trabajó como técnico mecánico durante más de 25 años en campos de petróleo y gas de Brasil, principalmente con la firma Odebrecht. Lamentablemente, cuando el escándalo de corrupción “Lava Jato” salió a la luz, empleados del escalón más bajo, como Carlos, que no tenían ninguna culpa, perdieron sus trabajos con el cierre de fábricas.

Carlos no tenía grandes ahorros y el escenario no se veía bueno. Acumuló grandes deudas y la relación familiar comenzó a empeorar, al punto en que quedó en la calle, sin una moneda ni sitio donde dormir.

Antonio Scorza

Desde entonces, se refugió en una marquesina del edificio de Defensoría Pública del Estado de Río de Janeiro, juntaba latas y las vendía, logrando ganar no más de $40 reales por día, el equivalente a 7 dólares. Ahora con la llegada de la pandemia todo se complicó más, pero al menos tuvo acceso a la Bolsa Familia del estado que le entregó $91 reales mensuales, dinero que le permitió comprar algún desayuno e incluso conseguir uno que otro libro usado.

El hombre de 57 años comenzó a hacerse conocido entre los funcionarios del edificio que lo veían todos los días, muy educado y aparentemente intelectual, siempre con un libro en la mano aprendiendo cosas, así que un día se le acercaron para proponerle que se inscribiese en el programa “Acelerando la escolarización”, donde accedió a un curso de Administración de empresas, todo gracias a una tableta y celular inteligente que le donaron.

Carlos Gomes

Al entrar al sistema, un proyecto llamado Amor de Rua le consiguió una vivienda temporal, destinada a personas necesitadas, y tras terminar su curso, comenzó a enviar currículums a varios lugares, hasta que una empresa lo contactó.

Carlos Gomes

Con sus años de experiencia, una empresa le propuso ser su calderero industrial, con un sueldo inicial de $4.800 Reales, un poco más de $900 dólares, además de un 30% de compensación de insalubridad, un beneficio por estar trabajando expuesto a agentes nocivos. Con este dinero, Carlos pudo optar por un cambio a una vivienda definitiva e incluso proyectarse para comprar su primer auto.

Sin embargo, todo lo que atravesó no es algo que pueda olvidar, y por lo mismo agradece a todo aquel que se cruzó en su camino para ayudarlo, tanto a los voluntarios como a los funcionarios de la Defensoría Pública. Su vivencia lo volvió más fuerte y por lo mismo desea que sus compañeros que conoció en la calle superen igualmente su situación, es así, que decidió comenzar un proyecto de charlas en los que dará su testimonio a la gente en situación de calle y así intentar inspirar a los más necesitados.

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