Por Cristofer García
14 mayo, 2021

Ariel Flores viene de una familia humilde en Mendoza, Argentina, donde él será el primero en ir a la universidad. “Mis padres siempre me inculcaron el estudio, algo que ellos no han podido concretar, pero yo sí lo haré”.

Hay quienes persiguen sus sueños desde muy jóvenes y tienen claras sus metas desde edades tempranas. A pesar de las adversidades que se puedan presentar en el camino, harán hasta lo imposible para superar cada barrera.

Un ejemplo perfecto de ello es Ariel Flores, un joven humilde del asentamiento Campo El Molino, en El Challao, Mendoza, Argentina, donde vive con sus 5 hermanas. Debido a las carencias que hay en su hogar, se ha dedicado a trabajar como albañil, según reseñó el diario local Los Andes.

No obstante, Ariel sueña con ser arquitecto y parece que eso está cada vez más cerca de volverse realidad. Gracias a sus habilidades en el área de la construcción, se ganó un puesto en la Escuela Arquitecto Manuel Víctor Civit, en la Universidad de Congreso, pero también se encuentra trabajando en una obra en el barrio Mendoza Norte.

Los Andes

Ariel proviene de un hogar complicado. Desde joven ha debido lidiar con las carencias económicas, siendo su mamá una vendedora ambulante y luego que su padre se retirara del trabajo de albañil por problemas de salud, además de que deben vivir en un lugar no apto para tantas personas.

“Me enseñó el oficio mi papá, que siempre se dedicó a esto hasta que una hernia de disco lo obligó a dejar“, expresó.

Universidad de Congreso

Pero nada de eso ha sido impedimento para lograr buenas calificaciones y se graduó con honores de la escuela. La experiencia de la vida lo han formado como un joven con muchas ganas de vencer.

“Mis padres siempre me inculcaron el estudio, algo que ellos no han podido concretar, pero yo sí lo haré. Tengo en mente otra vida mucho mejor“, dijo a Los Andes.

Y tal parece que la pasión por la arquitectura la ha manifestado desde muy pequeño, quizás de sin darse cuenta. “Miraba los dibujitos animados en la televisión y los copiaba en lápiz y papel. También hacía caricaturas, me la pasaba todo el día dibujando”, recordó.

Los Andes

“Ahora que concurro a una escuela técnica, el dibujo técnico se convirtió en mi pasión, cada día me gusta más”, añadió. El joven va hacer paralelamente sus trabajos de albañil y sus estudios.

Pero ahí no terminan las buenas noticias para él, porque la facultad de Arquitectura de la universidad, a través de su decana y el rector, decidieron otorgarle una beca de la totalidad de la carrera a Ariel, debido al delicado estatus económico en su hogar.

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