Por Cristofer García
27 septiembre, 2022

A sus 88 años de edad esta anciana nunca abandonó su sueño de ir a la universidad y aunque no lo logró, su sobrina tuvo la dedicación de enseñarle ella misma. “Siempre me pedía que le diera tarea y estudiaba todo lo que le daba como si tuviera un compromiso”, contó Suellen Soares.

Nunca es tarde ni un mal momento para cumplir los sueños que se tuvieron toda la vida, pero que por distintas razones no pudieron materializarse antes. Eso lo saben muy bien los adultos mayores que siempre quisieron lograr algo pero no tuvieron ni el tiempo ni la oportunidad.

Muchos de estos abuelos no dejarán de pensar en esas metas que con muchas ansias deseaban conseguir en su juventud. Aunque ya no tengan las habilidades que en sus años mozos, harán un último esfuerzo para no perder ni la más mínima oportunidad de ahora si conquistar sus sueños.

Suellen Soares

Aunque otros ancianos no puedan hacerlo, también contarán con el apoyo de su familia para hacerlos sentir lo más cerca posible a eso que querían de chicos. Un ejemplo de ello es el caso de la tía de Suellen Soares, quien a sus 88 años de edad aún sueña con poder ir a la universidad y cursar la carrera de leyes.

Tal como lo compartió esta joven de Brasil en su cuenta en la red social Instagram, al saber el gran interés que tenía su tía de estudiar y graduarse, pero sin opciones de realizarlo, decidió tener un lindo gesto con ella para que viviera una experiencia lo más cercana posible.

Suellen Soares

“El sueño de mi tía siempre ha sido estudiar, tiene 88 años y finjo que le doy clases desde que tiene 82 años, siempre me pedía que le diera tarea y estudiaba todo lo que le daba como si tuviera un compromiso para entregar sus asignaciones”, contó Soares en la publicación.

Para cumplir completamente el sueño de su tía, decidió hacerle una graduación simbólica en su casa. “Soñaba con graduarse, cada vez que me veía me preguntaba cuándo se graduaría que quería ser abogada pronto. Aunque sea simbólico, hicimos realidad su sueño, la gratitud y la alegría se desbordaron en su sonrisa“, dijo Soares.

Suellen Soares

“Los ancianos tienen la inocencia de los niños y también la alegría de sentirse niños, lo que los diferencia es sólo la edad“, agregó.

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