Por Camilo Morales
26 agosto, 2022

Todo comenzó con una carta en navidad. De ahí en adelante, André Souza, quiso ayudar a los niños de su barrio y comenzó a regalar bicicletas a todo aquel que lo necesitara.

No todos los niños tienen el privilegio de poder ser transportados desde su casa a la escuela, ya sea con choferes que conducen buses o furgones escolares, o por sus propios padres. Ellos tienen que arreglárselas como puedan para llegar a tiempo a su aula.

Es por eso que algunos simplemente caminan desde sus casas hasta el colegio. Aunque el clima pueda estar crudo y esté lloviendo o haga mucho calor, los chicos son capaces de recorrer varios kilómetros con tal de poder estudiar.

Instagram @voaa_vaquinhadorazoes

Sin embargo, eso no es algo que debería normalizarse, ya que todos los niños del mundo tienen derecho a tener un buen acceso a la educación. Con acceso también hay que referirse a las formas de transporte que tienen para llegar hasta su centro educativo.

Ese es un tema que siempre ha preocupado al sargento André Souza, un militar de Araçatuba, Brasil, quien decidió ocupar su posición y su cargo para ayudar y alegrar la vida de muchos niños de su tierra.

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Y es que André se ha encargado de organizar colectas y donarle distintas cosas útiles a los niños de esa zona. Recientemente comenzó a regalar bicicletas a los niños de los barrios más vulnerables.

Pero todo empezó por el caso de Isabelle, una niña que cursa quinto año de primaria que tenía que caminar todos días de su casa a la escuela y de la escuela a su casa, incluso si es que el clima se ponía feo, como por ejemplo lluvias o calores extremos. 

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André descubrió que sus padres no podían acompañarla porque no tenían auto, y además tampoco había un autobús que pudiera dejarla cerca de su casa.

Todo esto lo supo el sargento por una carta que la niña le escribió para Navidad al regimiento. De ahí en adelante decidió que esa sería su misión: ayudar a los niños desprotegidos que viven en su ciudad. 

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Así, el uniformado compró una bicicleta nueva, la cargó en su camioneta y se la llevó personalmente a Isabelle, quien estaba muy feliz por su sueño cumplido.

Con este gesto comenzó una bola de nieve de más gestos hacia otros niños de la zona. Ahora las solicitudes y cartas le llegan por todos lados, en cartas físicas e incluso en su correo electrónico. Comenzó recibir bicicletas en buen estado como donación y a repartirlas entre niños que las necesitaban.

Incluso, André también repara bicicletas que estén demasiado usadas y las deja como nuevas. Como no puede ayudarlos a todos con el dinero de su propio bolsillo también recibe la ayuda de su comunidad quienes están encantados con su misión solidaria.

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