Por Felipe Costa
20 mayo, 2021

Maureen llegó al hogar para descansar finalmente, pero estar sin responsabilidades la desesperaba. No quizo pasar la última etapa de su vida sentada todo el día en el sofá, por lo que ahora hace galletas y el té a sus compañeros de casa.

En general, la gente tiene una visión algo errada sobre los hogares de ancianos. Muchos piensan que son lugares aburridos donde los abuelitos solo escuchan radio y se pasan el día jugando cartas, cuando en realidad varios de ellos siguen manteniendo una vida enérgica con distintas actividades. Cada residente tiene sus propios gustos y en el caso de Maureen Townend, sabe que está en aquella casa para ser atendida, pero ama servir a sus compañeros voluntariamente, haciéndola feliz saber que todos están bien, informa el Daily Mail.

Flower Park Care Home

Maureen tiene 83 años años, y vive en el hogar de ancianos Flower Park Care Home, en Inglaterra. A diferencia de los demás jubilados, a quienes les encanta poder descansar sin problemas, a esta mujer lo que la motiva a vivir sus días es ser voluntaria cuidadora como las profesionales de la residencia, incluso intercambia tareas y sirve las comidas.

La anciana llegó en marzo de 2021 y sus primeros días fueron bastante monótonos, por lo que decidió ocupar su tiempo entre el desayuno y el almuerzo atendiendo las necesidades de sus compañeros de hogar.

Flower Park Care Home

Partió entregando té y galletas, pero a día de hoy hace tanto el aseo en la sala común como también sirve de cocina cuando se necesitan algún par de manos extra. A Maureen no le agrada la idea de trabajar bajo presión, sino más bien hacerlo voluntariamente con las cosas que le dan gusto.

El último año, con el inicio de la pandemia, las medidas restrictivas de sanidad duplicaron el trabajo de las cuidadoras, llegando a pasar hasta 12 horas de pie. Maureen, entonces se convirtió en un gigantesco apoyo para el hogar, permitiendo descansar de vez en cuando a los miembros del equipo.

Flower Park Care Home

“No quiero un trabajo, pero me gusta ser voluntaria y ayudar. No me importa hacer tazas de té y ayudar con lo que pueda. Todavía me gusta limpiar, pero no como antes, no puedo hacer todo lo que podía cuando era más joven, y a veces también me gusta descansar ”.

–Maureen Townend al Daily Mail

El día en que las cuidadoras notaron el verdadero interés de Maureen por seguir estando activa, le ofrecieron su propio uniforme, para que ocupe siempre que quiera y pueda.

Flower Park Care Home

El equipo de Flower Park Care Home, sabe que a Maureen le hace feliz ser voluntaria y tomarse sus propios tiempos, es por esto que jamás la obligan a realizar tareas que ella no esté dispuesta a hacer. De todas formas, dicen que tiene un gran espíritu por aprender nuevas funciones y eso demuestra que tanto su mente como su cuerpo siguen en excelente forma.

En el hogar están encantados con la alegría que irradia Maureen, no solo a los otros trabajadores, sino también a los ancianos, los más felices cada vez que la abuelita se les acerca con un pastel o una taza de té echa por ella misma.

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