Por Camilo Morales
29 septiembre, 2022

Lottie Daley dijo que si los padres tuvieran esta costumbre, sus hijos podrían llegar hasta la adolescencia teniendo más control y autonomía sobre sus cuerpos, y también adoptarían una actitud más respetuosa hacia los demás.

Una de las cosas complicadas que los padres primerizos deben aprender es a cambiar pañales. Es una actividad que quizás no es de lo más agradable, pero que es indispensable en el cuidado de los bebés recién nacidos.

Esta rutina se transforma en parte de la vida y de lo cotidiano de esas parejas que deciden tener hijos, por lo que es algo que cualquiera podría experimentar en cualquier momento.

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Sin embargo, a pesar de las recomendaciones de expertos, quienes dicen que lo ideal es cambiar un pañal cada dos o tres horas, hay gente que no está de acuerdo con eso. Ese es el caso de Lottie Daley, una madre que se ha hecho famosa en Estados Unidos por su curiosa decisión.

Según información de Newsner, la mujer apareció en el programa de televisión This Morning, y contó que ella tiene un criterio muy distinto a la hora de cambiarle un pañal a su bebé.

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Esta madre dijo que ella prefería tener el consentimiento de su hijo antes de cambiarle su pañal, algo que podría ayudar en el futuro a educar a los niños sobre el consentimiento y la autonomía de sus cuerpos.

Pero, a pesar de que pueda causar confusión su postura, ella explicó que no tenía que ver con preguntarle al bebé y que éste respondiera “sí” o “no”, ya que obviamente a esas edades aún no pueden hablar o comunicarse de forma verbal.

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Para Lottie es mucho más profundo: ella hace la pregunta de todas formas, aunque no haya respuesta. Es decir, les pide permiso de forma “simbólica”.

Esta práctica también la pone a prueba con sus otras dos hijas, de 5 y 7 años, a quienes ayuda a asearse y a bañarse. Según Lottie, pedir el consentimiento de los hijos debe ser en todo momento, cuando hay que vestirlos, limpiarlos o antes de hacerles cosquillas.

This Morning

La madre finalizó explicando que si los padres tuvieran esta costumbre, sus hijos podrían llegar hasta la adolescencia teniendo más control y autonomía sobre sus cuerpos, y también adoptarían una actitud más respetuosa hacia los demás.

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