Por Camilo Morales
4 noviembre, 2021

Aimée Lê tuvo que vivir en la calle porque no le alcanzaba el alquiler con su sueldo. “Cuando no estaba haciendo mi doctorado o trabajando, estaba aprendiendo a cortar leña y encender fuego”, contó.

Hay muchos estudiantes que luego de finalizar sus carreras de pregrado se aventuran para continuar sus estudios en nuevas etapas, como postgrados, diplomados y doctorados. Pero uno de las principales obstáculos que se pueden presentar es la forma de poder financiar esos títulos.

Para Aimée Lê, una estudiante de doctorado de la Universidad de Londres, conseguir dinero se le fue haciendo cada vez más difícil, a tal punto que decidió vivir en la calle.

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Según información de The Guardian, la joven comenzó a trabajar como profesora de inglés para poder costear su carrera de doctorado, pero cuando iba en el tercer año le aumentaron el alquiler por lo que no pudo seguir pagando. 

Entre el trabajo de maestra y el tiempo que le dedicaba a estudiar en su doctorado no tenía más horas para encontrar otro empleo, así que tomó una decisión extrema: se compró una carpa de excursión y se fue a vivir a un parque.

Aimée Lê

En ese lugar estuvo durante dos años sin contarle a la universidad ni a sus alumnos cómo vivía. “Hacía frío. Era una pequeña tienda de campaña para una sola persona, lo que significaba que se hacía más cálida después de un rato“, comentó Aimée.

Sin embargo, los embates del invierno se hicieron sentir en las épocas frías del año. “Hubo días en los que recuerdo que me desperté y mi tienda tenía un círculo de nieve. Cuando no estaba haciendo mi doctorado o trabajando, estaba aprendiendo a cortar leña y encender fuego“, agregó la maestra.

Aimée Lê

Y Aimée hacía todo lo posible para esconder su realidad. Tenía algunas pertenencias guardadas en su oficina de posgrado, como sus libros y cuadernos. Además, se duchaba en la universidad. No le contó a sus padres que estaba viviendo en la calle, y les mintió diciendo que se quedó en una “granja ecológica“. 

Mis alumnos nunca lo supieron“, explicó la maestra, quien por dos años tuvo que llevar una doble vida. De hecho, vivir en el parque no le hizo bajar su rendimiento en su trabajo. “Recibí buenas críticas de los estudiantes (…) Incluso, organicé una conferencia internacional. Trabajaba a un nivel muy alto“, complementó.

Milan Svanderlik

Al final, la maestra logró finalizar su doctorado y comenzó a tener otros trabajos para juntar más dinero. De esa forma, llegó a firmar un contrato a plazo fijo en la Universidad de Exeter, lo que le permitió salir de la carpa.

Ahora vive con sus padres y continúa su búsqueda de trabajo. “Sé que soy buena profesora, es mi vocación“, cerró Aimée.

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