Por Camilo Morales
28 septiembre, 2022

“Tal vez para mi profesor algo tan sencillo como coger a la nena y seguir dando la clase no significó mucho (…) Para mi, que estoy haciendo de tripas corazones para poder cumplir con todas mis responsabilidades de madre, empleada y estudiante, lo fue todo”, dijo la joven.

Si hay algo que podría generar caos y riesgo en zonas que están pobladas son los desastres naturales, los que deben ser debidamente enfrentados tanto por la población como por las autoridades. Sin embargo, hay veces en que eso no se puede lograr con éxito.

Hace unos días Puerto Rico enfrentó las consecuencias del huracán Fiona, una emergencia que ha afectado a la mayoría de su población.

Facebook Natalia F. Miranda

A pesar de lo destructivo del huracán, las personas han tenido que retomar su cotidianeidad y continuar haciendo sus vidas. En ese contexto, hace unos días se hizo viral la imagen de un empático profesor de una universidad en la ciudad de Aguadilla.

Y es que los estudiantes han tenido que regresar a clases, pero para Natalia F. Miranda eso era muy complicado, ya que no tenía con quien dejar a su hija.

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Según información de Wapa TV, la chica se arriesgó a ir a clases con su hija, con el peligro de que las autoridades de la universidad no la dejaran entrar a las aulas. “Por situaciones fuera de mi voluntad, tuve que llevarme a Marina conmigo a la universidad arriesgándome a que no me dejaran entrar al salón con ella”, escribió en sus redes.

Para su sorpresa, nadie le prohibió el paso en la sala e incluso su maestro, Iván Ruiz, se ofreció a cargarla mientras ella ponia atención a la clase.

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Durante el transcurso de la clase, Marina se fue inquietando y, como ya estaba distrayendo a los demás, me levanté para irme a lo que él me dice que me quede tranquila, que todo está bien“, precisó la muchacha.

El profesor en ningún momento dejó de dictar la clase y tomó a Marina cuando ella se acercó gateando hasta él. Con una sonrisa en su rostro y con Marina entre sus brazos el docente continuó con su cátedra.

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Para la joven fue un hermoso gesto de parte de su maestro, quien la hizo sentir cómoda en todo momento. “Tal vez para mi profesor algo tan sencillo como coger a la nena y seguir dando la clase no significó mucho. Sin embargo, para mi, que estoy haciendo de tripas corazones para poder cumplir con todas mis responsabilidades de madre, empleada y estudiante, lo fue todo“, agregó.

Lo más curioso es que Daniela contó que parecía que su hija estaba muy contenta con la clase, ya que cada vez que el maestro explicaba algo a ella le surgía una sonrisa de su rostro.

Cuando todo se viene al piso y sientes que no puedes más la empatía de una sola persona hace la diferencia (…) Hacen falta más profesores así“, cerró en su Facebook.

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