Por Alejandro Basulto
24 diciembre, 2020

“El cirujano me dijo que era un bebé de 10 meses (…) Cuando me enteré de eso, me eché a llorar (…) Hay tanta gente que puede hacer lo mismo que yo”, declaró el donante que era un completo extraño para la familia.

Navidad es la fecha conocida por unir a las familias y materializar el cariño que sienten sus integrantes entre sí a través de regalos. Sin embargo, muchos de estos obsequios no son materiales. Y más aún: varios ni siquiera se pueden comprar.

Como ocurrió con la pareja californiana conformada por los jóvenes Chad y Aileen Cooper, quienes recibieron de un completo extraño, que se encontraba a miles de kilómetros de distancia, el mejor regalo que podían recibir: un bebé sano. Este sujeto desconocido al donar un órgano, le obsequió vida al hijo de los Cooper.

CBS

Fue Michael Speck el hombre que apareció de la nada para convertirse en la persona que le facilitara el hígado que tanto necesitaba el pequeño Jacob Cooper, de 10 meses. Bebé que nació con atresia biliar, una rara enfermedad de las vías biliares y del órgano del que requería transplante, que debido a su gravedad, tenía un pronóstico mortal.

Necesitaba la donación de un hígado para seguir viviendo, y sus padres nunca esperaron que sería un completo desconocido quien le diera este vital transplante. Un tipo que vivía a más de 3.000 kilómetros, demostrando que no importa la distancia cuando se trata de salvar una vida.

Ska-P

Y es que previo a la milagrosa aparición de Michael Speck, la salud de pequeño Jacob Cooper estaba cada vez peor. Su situación se estaba tornando día tras día en una más preocupante. “Se estaba poniendo cada vez más enfermo (…) Fue hospitalizado con una infección antes del trasplante, estaba gravemente enfermo”, dijo el Dr. Yuri Genyk, que trabaja en el Children’s Hospital Los Ángeles, donde este bebé fue operado.

Ante el dramático contexto en que se encontraban, su padre Chad rápidamente se ofreció para ser donante, pero las pruebas revelaron que tenía una masa cerca de la pelvis, que necesitaba verse inmediatamente. Ni él ni Aileen eran donantes adecuados para su hijo. Apareciendo ahí Michael Speck, con 64 años, de Ohio, como el salvador.

“El cirujano me dijo que era un bebé de 10 meses (…) Cuando me enteré de eso, me eché a llorar (…) Hay tanta gente que puede hacer lo mismo que yo”.

– declaró Michael Speck, según consignó CBS–

Ska-P

Este señor que con su donación de hígado salvó la vida de un lactante, es un asiduo donante de órganos. Años antes ya había donado un riñón a un ministro. Y es que es una persona que con sus años y sus experiencias vividas, ha aprendido a valorar la vida. Es padre y abuelo, por lo que entiende toda la preocupación y el amor de Chad y Aileen hacia su hijo. A quienes conoció por Zoom, agradeciendo haber tenido esa oportunidad.

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