Por Cristofer García
6 junio, 2020

El hermano Simplício José do Menino Jesús no será olvidado. Él se entregó en cuerpo y alma a ayudar a quienes más lo necesitaban y no dudó en arriesgar su vida. Descansa en paz, héroe.

Un joven religioso en Brasil falleció mientras ayudaba a pacientes con COVID-19 y será recordado como un héroe en medio de esta emergencia sanitaria. El país está conmovido por la noticia de la partida de este fraile de 28 años.

El hermano Simplício José do Menino Jesús de la de la Fraternidad Toca de Assis, se daba a la tarea de ayudar a pacientes contagiados de coronavirus quienes vivían en las calles de Fortaleza, a los que llevaba comida y consuelo espiritual, según reseñó Acidigital.

Deo Vero

“Estamos aquí con nuestros hermanos para no permitirles sufrir aún más de lo que ya sufren por las súplicas de las calles”, fue parte de las últimas palabras que dijo el hermano Simplício, durante una de las jornadas en la casa de ayuda, antes de enfermar por COVID-19.

Se dedicó en vida a servir a los pacientes que se encontraban en estado crítico. Sus compañeros religiosos creen que fue llamado por Dios después de ayudar a quienes más lo necesitaban.

Deo Vero

“Estoy seguro de que la providencia de Dios nos convocó y nos unió para ejercer la misión de clamar por él para que tenga vida en abundancia, de acuerdo con la voluntad de Dios”, afirmó el hermano Justino, quien está encargado de la Toca de Assis en Fortaleza. Para ellos el joven religioso se ganó el cielo a temprana edad.

“Mantuve mucho esa palabra ‘cosechado al cielo’ y mientras meditaba en Pentecostés, que es el Festival de la Cosecha de Trigo, noté las señales de Dios. El hermano Simplício José fue preparado como un trigo maduro que se convirtió en pan para alimentar. Él está en el cielo, estamos seguros de la vida eterna y la Pascua que hizo el hermano”, agregó Justino.

Deo Vero

Para el fallecido religiosos era un privilegio “morir por la causa de los pobres, porque nos abrirán las puertas del cielo”. Por ello, nunca tuvo miedo de contagiarse del nuevo coronavirus, sino que dio todas sus fuerzas para ayudar a los más necesitados en esta pandemia.

Además, el hermano aprovechó las redes sociales para pedir donaciones para los pobres, en especiales para quienes no tenían nada y habían contraído esta enfermedad. Por eso, sus buenas acciones marcarán el recuerdo que tendrán de él. Quedará en sus mentes todas las buenas acciones y sus sentidas palabras.

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“Mucho más que comida física, estamos allí con ellos, de corazón a corazón, para sentir también el dolor que sienten. Imploro la oración de cada uno por todos nosotros, pidamos a la Santísima Virgen María que elimine este virus de nuestra humanidad, para que podamos disfrutar de las alegrías”, comentó el hermano en uno de sus últimos encuentros con quienes ayudaba.

Después de entregar su vida por la de los demás, de seguro habrá partido feliz haciendo lo que siempre amó.

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