Por Valentina Miranda
12 noviembre, 2021

Fernando Filho transformó un refrigerador en una librería gracias sus padres y las donaciones de vecinos. “Mientras más gente lea, creamos un nuevo futuro”, dijo el chico a Portal G1.

Hay niños muy creativos en el mundo, y es probable que tengan ideas tan sencillas que pueden hacer un pequeño pero significativo cambio por el resto. En el estado de Ceará (Brasil) por ejemplo Fernando Filho, de 7 años de edad, fue la mente brillante detrás de un invento muy útil.

Con un refrigerador en desuso y un par de libros, se le ocurrió inventar una “nevera cultural” de fácil acceso para cada persona que tenga ganas de leer. Es así de simple, los textos están guardados dentro.

Daniel Trévia

Este chico es un apasionado por la lectura, y cuando vio una como esta en Chapada do Araripe decidió replicarlo. “Se me ocurrió esta idea debido a la lectura. Fui a la CDL una vez y vi estos libros, y entendí la idea”, explicó el niño a Portal G1.

Él está muy seguro de que todo sería mejor si las personas preferirían leer un libro en vez de revisar el teléfono todo el día. “Mientras más gente lea, creamos un nuevo futuro. Si tomamos un libro y dejamos el teléfono celular, finalmente podremos descubrir una nueva historia, un nuevo mundo”, comentó Fernando al mismo sitio.

Sus padres le ayudaron a conseguir el refrigerador para hacer realidad su deseo. “Lo hice con la ayuda de mis padres, mi tía y toda la población que donó los libros”, dijo en la entrevista.

Daniel Trévia

Se aceptan libros como donaciones de cualquiera que quiera hacerlo. “Toma un libro, deja ir tu mente, deja otro y dame de comer”, es lo que tiene escrito la humilde librería junto al dibujo de un gran girasol. Es cosa de acercarse donde está la librería y elegir algo para leer, así de sencillo.

Fernando sueña en grande y planea tener una segunda “nevera cultural”, pero con libros escolares para el colegio donde estudia.

Sería muy interesante ver más de estas librerías en el resto del mundo, para acercar la lectura a todos los que les interese y contagiárselo a los que no simpatizan mucho con este hábito.

Daniel Trévia

Ya hasta dieron ganas de leer un buen libro.

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