Por Camilo Morales
14 November, 2022

A pesar de tener millones de dólares en su cuenta y comprarse coches de lujo, Kursat Yildirim, de 41 años, todavía dice que le falta algo: encontrar el verdadero amor. “Necesito una mujer en la que pueda confiar sin importar lo que pase”, dijo.

Cualquier persona podría decir que quienes ganan los premios mayores en las loterías pueden ser los “más afortunados del mundo“. Pero si hay algo cierto es que el dinero no puede comprar la felicidad, por más que uno lo quiera.

Así lo demuestra el caso de Kursat Yildirim, un hombre turco de 41 años que vive en Dortmund, Alemania, quien a pesar de haber ganado 10 millones 300 mil dólares dice que no se siente feliz ni el más afortunado.

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Según Mirror, Kursat explicó que todo lo que quiere en su vida es poder enamorarse y conseguir una esposa, algo que obviamente no puede conseguir con sus billetes.

Aunque la vida de este hijo de inmigrantes turcos cambió rotundamente, ya que antes de ganar el premio millonario trabajaba en una fábrica de acero, todavía siente que le faltan cosas por cumplir en su vida.

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Ahora, Kursat busca una mujer “a la que le encante viajar y que esté lista para formar una familia. Necesito una mujer en la que pueda confiar sin importar lo que pase (…) Puede ser rubia o morena, no me importa, solo quiero enamorarme“. 

Pero no todo es lágrimas en su vida. Y es que este afortunado hombre ha podido disfrutar muy bien de su dinero e incluso gente que antes lo criticaba se ha acercado a él para pedirle ayuda. “Siempre fui el inadaptado de mi familia. Nunca olvidaré de donde vengo. Soy de clase trabajadora, nunca me volveré arrogante“, aseguró.

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Kursat ha podido comprarse un reloj de lujo, un Ferrari y un Porsche, coches que ahora tiene en su poder solo con la intención de molestar a esas personas “envidiosas” que siempre lo miraron en menos.

Además, ahora es dueño de su bar favorito. Eso sí, no se olvidó de su familia. “Lo mejor de esto es que puedes hacer feliz a tanta gente. Inmediatamente, transferí dinero a mis padres y mis hermanos“, contó.

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Su objetivo, con todo el dinero que ganó, es poder ayudar a esas personas que más lo necesitan. “La gente me considera un fracaso, pero le pedí a Dios la oportunidad de hacer buenas acciones y a eso me dedicaré ahora“, cerró.