Por Valentina Miranda
20 September, 2021

Los señores Kuroki se casaron en 1956, pero tristemente a los 30 años de matrimonio la señora Yasuko perdió la vista. Todo parecía ir mal hasta que un día su esposo Toshiyuki decidió plantar de a poco muchas flox musgo para que ella pueda oler y pasear por el jardín. Volvieron a sonreír.

En Shintomi-cho, Koyu-gun, perteneciente a la prefectura de Miyazaki (Japón) se encuentra una residencia llamada “Lugar turístico en Shintomi-cho”, la cual es de propiedad privada. Esta tiene un extenso y amplio jardín de 1983 metros cuadrados repleta de flox musgo o musgo phlox, que son unas plantas con flores de color rosadas que se suelen encontrar en zonas alpinas, bosques y praderas.

Toshiyuki Kuroki y Yasuko son una pareja de casados que se dedican a la producción de leche desde 1956, año en que se unieron matrimonialmente. Tuvieron dos hijos, y su vida era muy difícil por el esfuerzo que exigía esta forma de vida. Su sueño era hacer un viaje por Japón. “Si ahorras dinero y renuncias a tu trabajo, vayamos juntos a un viaje por Japón”, era lo que tenían prometido según Grapee.

Facebook: Ayuntamiento de Shintomi

De acuerdo al mismo medio, el apoyo fue mutuo para lograr lo que se propusieron, pero sus vidas dieron un giro inesperado y triste. A los 30 años de matrimonio, la señora Kuroki que tenía 52 años en ese entonces, empezó a sufrir de malestares en sus ojos. Toshiyuki la llevó con un oftalmólogo en cuanto pudo, y ahí se concluyó que se debía a la diabetes que padecía. Al poco tiempo, ella perdió la vista.

“Quiero ir al otro mundo…”, fue lo que ella dijo, según Grapee, apenas su vida se complicó por esto, ya que significaba que sus sueños de viajar con su esposo no eran más que eso. Desde entonces ella se ha encerrado en su casa, muy deprimida.

Captura de pantalla Youtube: Asahi Shimbun Digital

Al señor Kuroki le dolía pasar por esto, ver a su amada esposa triste sufriendo. Hasta que un día una pequeña luz de esperanza se le apareció frente a sus ojos, en forma de una flox musgo en el jardín y se le ocurrió una gran y tierna idea: “Incluso si no puedes ver, puedes oler las flores.Y si tienes un hermoso jardín de flores en casa, ¡mucha gente puede venir!”, fue lo que dijo según Grapee. Entonces comenzó a plantar de estas flores todos los días.

“Quiero devolverle una sonrisa a mi amada esposa, Yasuko. Con eso en mente, seguí plantando flores en el jardín”, dijo al mismo medio. Este enorme campo colorido ha crecido desde hace 10 años muchas personas han venido a visitarlo. De acuerdo a Grapee, este jardín está abierto desde finales de marzo hasta el último día de abril cada año. Son cerca de 7 mil personas las que lo visitan por varios días.

La señora Yasuko ha vuelto a vivir gracias a esto, quien pasea por el jardín y conversa con los visitantes mientras sonríe.

Captura de pantalla Youtube: Asahi Shimbun Digital

Un campo que crece cada día al mismo tiempo que el amor de estas personas.