Por Valentina Miranda
11 noviembre, 2021

Miles de nigerianos huyeron del país africano para tener una vida mejor en el país vecino. Llegaron a la zona árida de Minawao, pero gracias a un programa lograron convertirlo en un paraíso.

Hace un par de años, desde el 2014, la violencia en Nigeria aumentó considerablemente llegando a niveles extremos y son miles de personas las que han huido a Camerún, país vecino en el continente africano.

Con la esperanza de comenzar una nueva vida lejos del peligro, los refugiados nigerianos se instalaron con un campamento en la zona desértica del pueblo de Minawao, donde no hay césped ni plantas. Además de que existen escasas probabilidades de lluvia en aquella área.

Aunque eso ya es cosa del pasado porque actualmente luce muy diferente desde entonces, y ahora cuenta con vegetación, árboles y sobre todo vida. Todo gracias a los mismos refugiados que trabajaron en conjunto con un programa hecho por la Federación Luterana Mundial (FLM) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR, por sus siglas en inglés).

Así se veía cuando llegaron:

UNHCR

Esta idea surgió en el 2018 con el objetivo de revertir la deforestación, como indica el sitio de UNHCR. Los refugiados aprendieron a usar la “tecnología capullo”, la cual consiste en enterrar un tanque de agua hecho con cartones reciclados, el cual rodea las raíces de la planta. Una cuerda se conecta al brote, la cual  se encarga de alimentarla, como explican en el mismo medio.

“Desde el inicio del proyecto, se han cultivado 360.000 plántulas en el vivero y se han plantado en más de 100 hectáreas”, dijo Abdul Aziz, coordinador del proyecto en el artículo.

Los resultados han sido excelentes y el campamento se ve mucho más hermoso, además de que está más apto para vivir. “Antes, durante la estación seca, el Sol era tan intenso que todo ardía”, comentó Zara Maina de UNHCR en la misma ocasión.

UNHCR

Aún están en progreso de terminar otros aspectos, como recursos para cocinar y abrigarse. Para eso, las dos organizaciones están optando por energías ecológicas, por ejemplo pueden convertir los desechos domésticos en carbón vegetal para usarlo en estufas.

De esta forma se reduce considerablemente la opción de cortar leña y perder los árboles, los cuales son muy importantes para todos. “Los árboles nos aportan mucho. Primero, brindan la sombra necesaria para cultivar alimentos. Luego, las hojas y ramas muertas se pueden convertir en un fertilizante para cultivar. Finalmente, el bosque atrae y retiene agua. Las precipitaciones incluso han aumentado”, dijo Lydia en el comunicado, una chica que trabaja en el refugio.

UNHCR

El esfuerzo ha valido la pena.

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