Por Luis Lizama
27 agosto, 2021

Haven Shepherd perdió sus piernas luego de que su padre hiciera estallar una bomba en su propia casa, en Vietnam. De aquello han pasado casi 17 años y hoy es una destacada atleta, que representa a Estados Unidos en los Juegos Paralímpicos.

La historia de Haven Shepherd es inspiradora. 

Hoy representa al equipo de EE.UU. en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, donde compite como nadadora de 100 metros y carreras mixtas individuales (200 m). Sin dudas que el camino no ha sido fácil, sobre todo considerando el traumático episodio que vivió durante su infancia en Vietnam. 

En aquel entonces, la niña llamada Do Thi Thuy Phuong tenía unos 14 meses de vida, cuando su propio padre hizo estallar una bomba suicida al interior de la casa. Sus progenitores murieron y ella perdió las piernas.

@havenfaithshepherd

“Cuando estoy en el agua me siento completamente libre, me siento yo misma”, dice Haven.

Nació un 10 de marzo de 2003, en la provincia de Quiank Nam. Con poco más de un año de vida, su padre entró en la cabaña donde vivían, se ató a él y a la madre de Haven e hizo explotar una bomba suicida. La niña estaba en sus brazos y apenas unos segundos después todo había cambiado. 

Ambos fallecieron y ella fue encontrada con graves quemaduras, múltiples lesiones y con sus pies destrozados. 

Tras una larga rehabilitación, fue adoptada por Shelly y Rob Shepherd, quienes vivían en Missouri (Estados Unidos).

Haven estaba al cuidado de sus abuelo, quienes eran demasiado pobres para hacerse cargo de la niña. Querían que la muchacha tuviera un mejor futuro, así que acordaron darla en adopción. 

Poco a poco fue tomando el gusto por el deporte y el agua, donde fue esculpiendo su carrera como nadadora profesional. 

“Al ser familia numerosa, enseñé a mis hijos que el amor siempre se multiplica, nunca se divide. Así que la llegada de otro niño simplemente significa que tenemos mucho más amor para compartir con los demás”.

–explica Shelly, la madre de Haven–

A los 10 años comenzó a forjar el éxito que hoy cosecha, representando a Estados Unidos en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. 

“Si salgo de Tokio con la cabeza en alto, vale más para mí que una medalla de oro. Fe es creer sin ver y tengo la convicción de que lo haré bien”.

–explica la joven de 18 años–

Así es como una tragedia acabó forjando el espíritu de una guerrera, que más allá de los resultados deportivos, es plenamente feliz. 

El mayor de los éxitos para Han Shepherd.

Puede interesarte