Dos madres del Reino Unido le imploran a los padres que consideren la donación de órganos, pues es algo que podría salvar múltiples vidas.

Perder a un hijo es una situación trágica, en especial si son aún pequeños, con mucha vida por delante. Sin embargo, la donación de órganos podría ser una manera de intentar sacar algo bueno de algo muy negativo. Detrás de cada persona que recibe un transplante que le salva la vida hay una familia que aceptó donar los órganos luego de la muerte de un ser querido.

En 2002, Rebecca Patel y su familia se enfrentaron esta decisión en el momento más duro de sus vidas. Su pequeña hija de tan solo 14 meses, Zara, se enfermó de una infección desconocida. Tuvieron que vivir la peor pesadilla de cualquier padre cuando la encontraron inconsciente y no pudieron reanimarla.

Rebecca Patel

En una entrevista para Mirror, Rebecca contó el momento “La llevaron directamente al hospital y me preguntaban todo el rato ‘¿dónde está la irritación?’ Y pensé que ellos creían que tenía meningitis, pero no había ninguna irritación“. Luego de esto Zara fue transferida al hospital Great Ormond Street donde la conectaron a un ventilador en la unidad de cuidado intensivo.

Tras múltiples escáner cerebrales nítidos, los doctores la iban a intentar despertar. Pero antes de siquiera tener la oportunidad de hacerlo los doctores le dijeron a Rebecca “Sospechamos que sufrió una muerte cerebral“. A la mañana siguiente confirmaron el diagnóstico y fue entonces que el equipo médico y Rebecca junto a su marido discutieron la posibilidad de donar los órganos de su hija.

Rebecca Patel

Inmediatamente aceptaron y lograron salvas las vidas de dos peronas, algo que la madre cuenta ha sido un consuelo. Otra mamá que tuvo que enfrentarse a esta situación fue Lisa Wilson, de Londres, cuando ella y su familia sufrieron la devastadora pérdida de Tom, su hijo de 22 años que falleció en un accidente de hockey.

Lisa Wilson

Según cuenta la mujer, “De la nada un joven hizo un tiro al revés que impactó en la parte de atrás de la cabeza de Tom“. Ese golpe accidental provocó que el chico cayera al piso y sufriera una hemorragia subaracnoidea. A pesar de los intentos del resto de su equipo de realizar RCP, el joven fue diagnosticado con muerte cerebral en el hospital.

Fue el marido de Lisa quien mencionó la donación de sus órganos en medio de la noche “No hay nada que podamos hacer por Tom pero hay algo que Tom puede hacer por otros: donar sus órganos“. Esto le hizo mucho sentido a la mujer, por lo que tomaron la decisión. Sin duda alguna la muerte de un hijo es algo que pesa para el resto de las vidas de sus progenitores o guardianes, pero tal vez la donación de órganos ayude en el proceso de aceptación.

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