Por Luis Aranguren
8 febrero, 2022

Vestido verde y una peluca rosa, fue lo necesario para no perder el momento mágico, además del tiempo e inversión.

Las sesiones fotográficas con niños no son tan fáciles como uno piensa, sus estados de ánimos pueden cambiar en cualquier momento y que se pongan a llorar es una opción. La cuestión es que al fotógrafo suelen pagarle antes y aunque tenga paciencia, todo tendrá un tiempo límite.

Pues esto ocurrió cuando Napoleón Soriano llevó a su hija de 1 año a que le tomaran unas fotografías, lamentablemente el día acordado no estaba de buen ánimo.

Facebook / Face Portraits

Fue entonces que se puso a pensar en la manera de no perder el día y el dinero, por lo que optó por una idea inusual que salvó la situación por completo. Aunque a simple vista parece ser un hombre grueso e imponente, no dudó en colocarse un vestido verde y una peluca rosada con la que posó para algunas escenas. 

Esto hizo que su hija se animara y quisiera participar, además hizo que la ocasión fuera mucho más divertida de lo que se imaginaba.

“Por supuesto que quería que fuera una sesión divertida para mi bebé, pero como no podemos controlar su reacción de inmediato, pensé que valdría la pena el tiempo y el dinero, ya que hacer sesiones de fotos y toda la preparación no es barato. Así que lo convertí en algo divertido”.

–Napoleón Soriano contó a Face Portraits

Cabe resaltar que todo esto ocurrió en Filipinas y el padre contó que su hija Felicity es una “bebé en la pandemia”, por lo que no está acostumbrada a compartir con otras personas. Ver caras desconocidas es algo difícil de asimilar, pero que se aprende lentamente por la situación.

Facebook / Face Portraits

“Normalmente no la exponemos mucho al mundo exterior, por su seguridad. Por lo tanto, es posible que haya desarrollado cierta ansiedad por ver a extraños”, argumentó al respecto.

Sin embargo, él no lo es y no teme a hacer lo necesario para que su hija sea feliz, al final, lo importante era crear un recuerdo maravilloso y vestirse de princesa no le molestaba si lo lograba. La pequeña dejó de llorar y se alegró de ver a su papá tan atrevido, fue un momento de conexión entre ambos.

Facebook / Face Portraits

Lo bueno, es que el fotógrafo supo sacar provecho de eso y ahora quedó un gran recuerdo para toda la vida.

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