En Australia, Wendy Candlish, una madre de 40 años y cuatro hijos, decidió cambiar su vida tras un momento que la marcó: el dibujo escolar de uno de sus hijos, donde la representó con un “palo y un gran círculo” como barriga y el mensaje “no pasa nada por estar gorda”.

Con 101 kilos y hábitos poco saludables, dijo que fue “una bofetada” que la hizo reaccionar. En 2019 comenzó a entrenar, mejoró su alimentación y dejó atrás su mala relación con la comida.

Con el tiempo, sumó pesas y constancia, logrando una transformación física y mental que hoy comparte para motivar a otros.

