En Estados Unidos, la modelo Monica Riley llamó la atención por su objetivo extremo: convertirse en la mujer más obesa del mundo.

Según contó en 2016, seguía una dieta de hasta 10.000 calorías diarias e incluso era alimentada con un embudo por su pareja para acelerar el aumento de peso, llegando a superar los 300 kilos.

Su meta? Perder movilidad y depender completamente de otros, para así sentirse como una “reina”.

Con el tiempo, sin embargo, decidió frenar este proceso tras quedar embarazada y replantear su estilo de vida.
