Por Pilar Navarro
23 septiembre, 2014

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En las últimas semanas, la discusión sobre el nivel de suicidios se ha puestos sobre la mesa, y ahora más que nunca estamos reconociendo los efectos de la depresión no diagnosticada, tratada y maltratada en esos números crecientes. Aproximadamente dos de cada tres personas que se suicidan primero sufren de depresión. En el pasado, nos hemos centrado más en el suicidio que en esta causa dominante. Afortunadamente, eso está cambiando. 

Hoy en día se está llevando a cabo una reeducación de las masas,  tanto a través de iniciativas públicas, como la plataforma Stronger Together (Juntos somos más fuertes) del Huffington Post, y conversaciones más privadas y personales. Se está luchando contra el estigma que rodea a los verdaderos orígenes de la depresión y de cómo las personas con la enfermedad sufren de distintas maneras, y esto requiere desenmascarar mitos y desafiar los estereotipos que erróneamente la han definido durante tanto tiempo. Muchos de nosotros tenemos amigos, familiares, colegas y modelos a seguir con esta enfermedad, sin embargo,  no es fácil distinguir los hechos de la ficción respecto a lo que realmente están pasando. Mientras antes podamos entender las verdades detrás de la depresión, más pronto podremos encontrar formas de ayudar a aquellos que más lo necesitan.

A continuación encontrarán 10 mitos y conceptos erróneos sobre la depresión que nos impiden entender la enfermedad en su totalidad.

La depresión es lo mismo que la tristeza

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Si bien una abrumadora sensación de tristeza a menudo se considera como un síntoma de depresión, no son sinónimos. La tristeza es pasajera y temporal,  es catalizada por experiencias difíciles en la vida y recuerdos importantes, pero va y viene; no es constante. La depresión, por otro lado, es una condición crónica. La profunda tristeza que sientes las personas deprimidas no se desvanece por sí sola, y está lejos de ser la única emoción negativa que experimentan. Las personas con depresión pueden sentirse vacías, apáticas, ansiosas y tensas de forma que hacen que ven su vida diaria como algo increíblemente difícil y doloroso.


Es un signo de debilidad mental

Este estigma es una de las principales razones por la que tantas personas eligen sufrir en silencio antes que buscar la ayuda que necesitan. Sin embargo, nadie elige tener depresión. Es un complejo trastorno mental que afecta biológica, psicológica y socialmente a las personas, sin discriminación alguna. En todo caso, existe una gran capacidad de recuperación en las personas que a pesar de sentirse realmente debilitadas por esta condición, hacen un esfuerzo por trabajarlo día a día.


Siempre se produce por eventos traumáticos

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Si bien ciertas circunstancias pueden (y a menudo lo hacen) desencadenar episodios depresivos, los hechos mismos no son toda la causa de la depresión de una persona. La pérdida de un ser querido, el divorcio y otras experiencias fuertes en la vida dejarán a cualquier persona emocionalmente sensible, algún sentimiento de tristeza, remordimiento, soledad o vacío, posiblemente por un período prolongado de tiempo. Sin embargo, para aquellas personas que realmente están deprimidas, esos síntomas duran más de dos semanas y con frecuencia se repiten. Ese es uno de los principales síntomas que un médico busca en un diagnóstico de depresión. 


No es una enfermedad de verdad

Aunque sus síntomas pueden ser difíciles de reconocer y que no cuentan con un tratamiento único, la depresión es una condición médica grave. Según la Clínica Mayo, las personas con depresión tienen en realidad diferencias físicas en su cerebro, además de desequilibrios de neurotransmisores y hormonas que determinan su condición, por no mencionar su gravedad. La depresión, al igual que muchas enfermedades, afecta a una persona en cada nivel de su vida, desde sus estados de ánimo a sus pensamientos y su existencia física. El categorizar esta condición como una mero problema de personalidad sólo menosprecia cómo se sienten las personas con depresión y les disuade de buscar tratamiento.


Todo está en tu mente

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Los síntomas emocionales a menudo son considerados como las principales características asociadas a la depresión, pero no son las únicas. Muchas personas con depresión sienten la enfermedad en todo su cuerpo. Según el Instituto Nacional de Salud Mental, la depresión puede manifestarse como fatiga, insomnio, cambios inusuales en el apetito, dolores musculares crónicos y dolores en el pecho. Mediante la promoción de la idea de que la depresión es sólo mental, pasamos por alto las señales físicas que también llevan a diagnosticar esta grave condición.


Un verdadero hombre no se deprime

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El hecho de que las mujeres sean dos veces más propensas a desarrollar depresión no significa que los hombres deban sufrir en silencio. De hecho, los hombres blancos de mediana edad han experimentado el mayor incremento en el número de suicidios cada año, y la mayoría de ellos pueden estar vinculados a la depresión. Los hombres a menudo expresan la depresión de manera diferente que las mujeres, lo que hace que la depresión entre los hombres sea más difícil de distinguir. El miedo a parecer menos masculino, fuerte y estable,  provoca que los hombres se sienten menos capaces de hablar y recibir la ayuda que necesitan. Esto hace que la depresión sea aún más peligrosa en hombres, ya que evitan el tratamiento, tienden a complicar su condición con el abuso de sustancias y son mucho más exitosos en los intentos de suicidio, debido a que permiten que su condición empeore hasta llegar a ese nivel.


Si tus padres sufrieron de depresión, tú también lo harás

Es verdad que una predisposición genética a la depresión puede aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad en una persona, sin embargo, ese riesgo es relativamente pequeño; sólo del 10 a 15 por ciento. Investigaciones anteriores sugerían que la depresión era mucho más hereditaria, pero estudios más recientes han puesto en duda esa afirmación. Las personas con antecedentes familiares de depresión pueden ser más conscientes de ciertos síntomas, pero cualquier persona que presente síntomas de depresión debe expresar sus preocupaciones a un profesional médico.


Los antidepresivos son la solución para sentirse mejor

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Debido a que la depresión se manifiesta de manera diferente en cada persona, no es el tipo de enfermedad que se arregla con una pastilla. Los antidepresivos son un tratamiento común prescrito por los médicos, pero no son la única opción; muchas personas que sufren de depresión optan para la psicoterapia o una combinación de métodos para tratar sus síntomas. De hecho, muchos médicos considerar el uso tanto de medicamentos como de terapia como la forma más eficaz de ayudar a alguien que sufre de depresión. Los que optan por la medicación normalmente no experimentar mejorías durante al menos seis semanas, ya que el cuerpo se aclimata. Muchas personas también tienen que probar varios  métodos antes de encontrar el que les sirva.


Deberás estar medicado el resto de tu vida

Los tratamientos para la depresión están totalmente adaptados a los síntomas que presenta la persona. Algunas personas usan medicamentos para la asistencia a corto plazo, algunos optan por seguir un régimen consistente en el transcurso de sus vidas y algunos prefieren no usar medicamentos. Existen varias formas de psicoterapia que pueden ofrecer un tratamiento eficaz; para un estimado de 40 por ciento de las personas tratan su depresión, esto funciona incluso mejor que la medicación. Los médicos experimentados pasan por todas las opciones de tratamiento con sus pacientes para asegurarse de que están recibiendo la atención que necesitan y que se sientan cómodos con la opción elegida.


Hablar de la enfermedad sólo la empeora

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Debido a que hemos tratado el tema de la depresión con guantes de seda durante tanto tiempo, se siente instintivamente incómodo hablar de ello al principio. Pero no podemos hacer caso omiso y esperar que se cure por sí sola. Al abandonar el estigma asociado con la enfermedad y ser receptivos a aquellos que están preocupados por su bienestar o el de un ser querido, podemos iniciar la conversación de forma proactiva, servicial y sin reforzar sentimientos negativos o destructivos. De esta manera, más personas van a expresarse antes de que los sentimientos se vuelven más graves y negativos, e incluso mortales,  y comenzarán a buscar el apoyo que realmente necesitan.

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