Por Valentinne Rudolphy
25 marzo, 2015

Porque hay cosas que solo puedes vivir con ella, mientras ambas crecen juntas.

Cada vez las mujeres retrasamos más el ser madres. Es por eso que aún, cuando hay una más joven, todos se asombran. Y eso es lo que me ha pasado a mí, ya que siempre mi mamá ha sido una de las más jóvenes de entre todas las que conozco.

Me tuvo a los 19 años, cuando ya estaba en la universidad. Ella y mi papá aún eran jóvenes y estaban juntos hacía 5 años. Pero quisieron enfrentar los obstáculos y traerme a este mundo, y así comenzar una familia. Hoy en día ha crecido y se ha modificado, pero todo lo que han hecho me ha convertido en la mujer que soy hoy, y de eso estoy eternamente agradecida.

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Por eso, en este post, quiero agradecer a mi mamá por:

1. Su gran fortaleza

Para que yo naciera en una familia llena de amor, mi mamá tuvo que hacer frente a muchas cosas. Desde sus conservadores padres, hasta el decidir continuar o no su carrera e ingeniar, junto con mi padre (que tenía 21), maneras para sostener a su nuevo y pequeño hogar.

Ella quería más que nada en el mundo casarse con quien amaba, y estar embarazada fue la mejor noticia que podía recibir. A la vez, era la perfecta excusa para cumplir el objetivo que ambos querían. Con esto como bandera de batalla, salió adelante. Fue una buena alumna, soportó un difícil embarazo, se preocupaba por su familia, su esposo, su bebé y, además, estaba a la moda – de los 90’s, claro -.

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Con el correr de los años he visto como mi mamá nunca ha parado de luchar por nosotros (mi hermano y yo). Las circunstancias nunca han sido un tope. La he visto llorar y reír, sufrir y volver a pararse y hoy sé que todo es gracias a ella y que nunca se rindió. Utiliza a sus hijos y sus sueños como el motor que la mueve cada día para ser una mujer maravillosa. Hemos pasado por cosas bastante malas, pero nunca la vi dudar. Siempre ha seguido, con la frente en alto, ayudándonos a forjar nuestro camino.


2. Haber crecido juntas

Hoy me doy cuenta que mientras yo estaba aprendiendo a conocer este mundo, las cosas que me gustaban, y más; ella estaba también conociéndose como mujer. Pasando de ser una adolescente y joven, a una adulta.

Siempre me dice que cuando yo era muy pequeña, era como una muñeca para ella. No había pensado mucho en esto, pero las dos hemos ido creciendo en conjunto en las respectivas etapas que nos han tocado, descubriendo cosas nuevas y explorando el ser mujer. Por lo que cada conocimiento y experiencia que ella me transmite, tampoco es tan lejana, sino que lo vivió hace poco. Y esto es muy enriquecedor.

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3. Su carácter

Claramente no sé cómo era mi madre antes de que yo naciera, y gran parte de las cosas que vinieron después de eso son las que han forjado más su carácter. Pero siempre he visto en ella a una mujer segura, que se ama y acepta tal cual es. Además, tiene una personalidad fuerte. No es alguien a quien puedes engañar, ni que dejará que la pasen a llevar, pero sin dejar de ser preocupada y dulce. Es una mujer muy esforzada que destaca de los demás, con una alegría enorme y que abre sus brazos y puertas de su hogar para todos.

He aprendido mucho de esto, en especial siendo muy distintas, más con lo de la fortaleza. Realmente la admiro mucho. Y agradezco todo lo que me enseña con su manera de ser.


4. Soportarme

No debe ser nada de fácil tener hijos. Menos cuando son adolescentes. Justo cuando yo estaba por entrar a esta odiosa etapa, mis padres se divorciaron y me volví más insoportable de lo que podía ser. Pero ella siempre estuvo conmigo, intentando acercarse, mimándome. Y mientras crecía y la comprendía, más me iba acercando a ella. Y hoy estoy muy contenta por eso.

En realidad, ningún ser humano externo a ti será fácil de tratar, porque somos todos distintos. Pero realmente agradezco toda la paciencia y la dedicación con la que nos trata a mí y a mi hermano.

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5. ¡Ser lo loca que es!

La edad no es un determinante, pero creo definitivamente que esto hace que los padres sean más entretenidos y relajados con respecto al humor. Muchas veces estaba con mi hermano y teníamos chistes y cosas, que mi madre escuchaba. Y luego ella los repetía con sus amigos, sin darse cuenta. No siempre era una madre seria, y eso es mucho mejor que tener a una persona amargada en la casa.

Hasta el día de hoy, a mi madre le encanta pasarlo bien, hacer fiestas, reírse y disfrutar la vida. Y eso también es una valiosa enseñanza.


6. Su creatividad

¿Qué haría aún sin mi mamá? Me refiero no solo a ella y su cariño, sino sin sus habilidades de costurera, sus recetas y comidas, sus tejidos, sus cuadros, y muchas otras cosas. Ella es muy creativa y una persona que no se puede quedar quieta. Muchas de las cosas que tengo son hechas por ella, y siempre lo digo con mucho orgullo. Realmente me impresiona y me alienta a aprender más.

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7. Por ser tal como ella es

Lo que más valoro, es que mi madre no se deje abatir por nada ni nadie.

Ella es hermosa tal como es, y no cambiará porque la sociedad exija lo contrario. Su valentía y perseverancia hacen que hoy pueda disfrutar la vida al tener a sus dos hijos ya grandes, cuando hace unos años estaba titulándose de su carrera conmigo de 5 años y mi hermano de unos meses.

Mamá: ¡sé que estás leyendo esto! Y te amo y te admiro. ¡Gracias por haber sido mamá joven y seguir siéndolo! Eres perfecta tal cual.

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