Por Nicole Lavanchy
2 March, 2015

1. Aproximadamente dos horas antes de tener que entrar al coche, comienzas a preparar a tu hijo para ponerle la ropa.

2. Tomas la ropa y te aproximas lentamente y con mucho cuidado. Haces que la ropa suene como algo sumamente entretenido.

3. Recuerdas que a los niños pequeños les gusta jugar a las escondidas.

4. Recuerdas la relación entre el amor y la lógica, así que le das a tu hijo la opción de que él se acerque a ti para ponerse la ropa de forma tranquila y amable, o de que tú te acerques a él para ponerle la ropa de forma…menos tranquila.

5. Recuerdas que el ponerte creativa con opciones de amor y lógica, es precisamente la razón por la que fallas en las técnicas de amor y lógica.

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6. Repentinamente, tu hijo recuerda la tirita de arcoíris que le diste a su hermano mayor hace tres semanas.

7. El niño empieza a buscar desesperadamente alguna herida en su cuerpo.

8. Logra encontrar una pequeña marca roja luego de apretar uno de sus dedos.

9. El pequeño dice necesitar una tirita de arcoíris para su grave herida en el dedo.

10. Recuerdas el compromiso que hiciste para ser una “mamá razonable” con “límites firmes y claros” y dices “No, no necesitas una tirita ahora”

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11. El niño empieza su campaña para conseguir su parche de arcoíris. Es agudo, persistente y convincente.

12. Pierdes la sensibilidad en tus extremidades y hasta tus ganas de vivir, mientras escuchas esta campaña.

13. Se te olvidan tus límites.

14. Cinco minutos después, tu pequeño hijo sale orgulloso del baño mostrando su linda tirita de arcoíris en varios lugares de su cuerpo.

15. Intentas convencerte de que toda la escena no fue más que una linda muestra de independencia.

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16. El niño recuerda que es un cachorro y ahora empieza a ladrar.

17. Recuerdas (emocionada) que los cachorros son obedientes, y le dices a tu “cachorro” que se ponga la ropa.

18. Al pequeñín le encanta el juego del “cachorro” y ya está casi completamente vestido cuando de pronto recuerda que su camiseta es demasiado pesada.

19. Tu hijo empieza a sacarse toda la ropa.

20. Decides luchar con tu hijo para que vuelva a ponerse la ropa y ambos terminan llorando.

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21. Ya tienes listo tu bolso y te diriges a las escaleras.

22. Recuerdas que desde ayer que a tu hijo no le gusta que lo tomen en brazos para pasar por las escaleras.

23. Al final de las escaleras, tu pequeño se da cuenta de que sus piernas dejaron de funcionar.

24. Tu hijo se pone a llorar porque no lo tomas en brazos, así que tienes que ir y recogerlo.

25. Luego, él recuerda lo mucho que el gusta el helado y su abuela, así que le gustaría tener ambas cosas ahora, por favor.

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26. Pacientemente le explicas que el helado no es para el desayuno y que la abuela vive muy lejos.

27. Él responde que estás en graves problemas así que tendrás que sentarte en el rincón. Está muy enojado.

28. Te asustas un poco, pero luego te das cuenta de que sólo te quedan cinco minutos para entrar al coche y que los adultos no tienen que tenerle miedo a los niños de dos años.

29. Te levantas y tomas a tu hijo en brazos para bajar las escaleras. De pronto, él recuerda la sensación de que tus brazos son como mil cuchillos mata-independencia que se clavan directamente en su alma.

30. El niño termina caminando solo hacia el coche, absolutamente indignado.

31. Ya que caminó hacia allá, quiere subirse al coche solo.

32. El coche tiene algo de barro, por lo que debes tomar en brazos tu hijo mientras él grita y patalea, para ponerlos en la silla del coche.

33. Cuando te sientas en el asiento del conductor, te das cuenta de que tu hijo ha dejado de llorar.

34. El niño cae en cuenta de que ahora es un bebé sirena, así que te pide que le digas lo linda que es su cola brillante.

35. Ahora siente la necesidad de saber cómo funcionan los gatos.

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36. Ahora siente que el sol que entra por la ventana lo dejará ciego de por vida.

37. Ahora quiere cantar una canción…contigo, por supuesto.

38. Empiezas a cantar. Tu hijo dice que dejes de cantar. Está sumamente molesto.

39. Pones tu cabeza en el volante y sientes cómo se quiebra una parte de tu psiquis maternal.

40. Sientes que acabas de escalar miles de montañas, nadando océanos enteros, negociado con terroristas y tratado de entrar en razón con un lunático…pero lograste meter a tu hijo al coche.

Visto en Scary Mommy & Imágenes de We Heart It 

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