Por Valentinne Rudolphy
29 abril, 2015

En esta nueva generación, mientras más nos comunicamos con el resto del mundo, pareciera que más nos aislamos.

Estamos rodeados de estímulos. Día a día nos comunicamos con cientos de personas. Publicamos estados en nuestro Facebook, donde tenemos 1.000 amigos que pueden verlos y opinar; compartimos nuestras opiniones en Twitter con todo un ciberespacio; plasmamos nuestras vidas en fotografías que todos pueden ver en Instagram; hablamos con nuestros amigos por WhatsApp, o mensajes, o distintas aplicaciones y lo tenemos todo al alcance de nuestras manos, literalmente.

No paramos. Estamos en constante proceso de interacción virtual con nuestros seres queridos, e incluso con desconocidos. Si nos gusta escribir abrimos un blog; si nos encanta la fotografía nos creamos un Flickr, y suma y sigue. Todas las herramientas que necesitamos para compartir con otras personas están en nuestro computador, y hoy en nuestro celular. Es un proceso constante e inacabable para algunos de nosotros. Estamos rodeados de gente, pero a la vez, estamos solos.

 celular2Fuente: We Heart It.

Generamos múltiples interacciones al minuto, pero estamos en soledad.

Y cada día que pasa, te comienzas a aislar más del mundo real.

Este fenómeno que está en nuestro mundo actual, por el crecimiento enorme de la tecnología, tiene un solo culpable y creador, que somos nosotros mismos. Y, al mismo tiempo, también tenemos el control. Pero pareciera que la situación se nos escapa de las manos sin que le tomemos el peso.

girls-on-their-phone Fuente: Clumsy Fool.

Somos nosotros los que estamos a cargo. Los que decidimos si solo quedarnos con el contacto virtual, entre lo imaginario y lo real, con el resto. O si queremos mantener lo físico. Si no queremos disfrazar nuestra soledad. Tú eres quien decide si salir y compartir con el resto, o si prefieres hacerlo a través de una pantalla. Quizás, quieres salir a vivir la vida, pero todos los que te “rodean” en este nuevo mundo, puede que no estén disponibles para hacerlo. Puede que todas estas interacciones y popularidad en redes sociales, absorban las experiencias de carne y hueso que puedas tener.

celular3 Fuente: We Heart It.

Y esta es la nueva soledad que vivimos. El no darnos cuenta de lo solos que podemos estar, por rodearnos de estímulos y comentarios y conversaciones que no siempre se concretan en lo que somos: seres sociales que necesitan contacto cara a cara. No nos sumerjamos en este vacío. La tecnología es una gran herramienta, incluso de entretención. Y nos ayuda a mantenernos al día con quienes no pueden estar tan cerca de nosotros. Pero puede ser un arma de doble filo. Tenemos que cuidarnos de no aislarnos.

Y yo, quiero ir afuera, lejos de la pantalla y tener una vida real.

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