Por Catalina Yob
9 May, 2018

El hombre los habría atacado con pedazos de vidrio, ante lo cual ellos lo inmovilizaron para defenderse, momento en el cual el sujeto habría muerto por razones desconocidas.

Nueve meses atrás, aproximadamente, Felipe Osiadacz (27) y Fernando Candia (30) fueron trasladados hasta la cárcel de Sungai Buloh Prison, en Malasia, tras ser acusados del delito de homicidio en calidad de autores por la muerte de un ciudadano malasio en circunstancias que aún se investigan. De acuerdo al relato de los jóvenes, quienes se conocieron en medio de viajes alrededor del mundo, el sujeto de identidad desconocida comenzó a molestarlos para posteriormente atacarlos con pedazos de vidrio. Fue allí cuando uno de ellos consiguió inmovilizarlo y en cuestión de segundos el presunto victimario habría sufrido supuestamente de un paro cardiorrespiratorio.

A las afueras del hotel en donde se hospedaban, uno de los jóvenes yacía con el cuerpo del ciudadano malasio. La policía fue contactada y llegó cuando ya habían transcurrido 50 minutos. Osiadacz y Candia fueron detenidos la noche del 4 de agosto pasado, en Kuala Lumpur, para posteriormente ser trasladados a prisión, en donde hoy se encuentran a la espera del juicio que determinará la pena a la que serán condenados, la cual podría ser la horca. 

A raíz de las peticiones solicitadas por el cuerpo de abogados que defenderá a los chilenos el 29 de mayo, la familia de los involucrados ha decidido no entregar mayores detalles en relación a la forma en que sucedieron los hechos que dieron como resultado el deceso del hombre malasio. Cualquier detalle que incrimine a los acusados, podría desencadenar que el tribunal resuelva una pena de muerte.

Felipe Osiadacz
AP

El calvario

La angustia e impotencia por parte de los familiares de los jóvenes no ha sido el único elemento que ha propiciado el calvario, ya que los costos asociados a la aprehensión de Fernando y Felipe han suscitado un sobre esfuerzo por parte de sus padres en relación al costo de la firma de abogados que los defenderá y también, el dinero que deben enviar semanalmente para que ambos puedan comer al interior del recinto penintenciario. 

Por su calidad de extranjeros, autoridades del penal les habrían denegado el acceso a alimentación, sin embargo se trata sólo de una presunción. Dicha situación se suma a los constantes llamados telefónicos que recibe la familia por parte de extraños, quienes aseguran contar con las redes y los contactos para lograr la liberación de sus hijos. 

Desde Chile, los encausados han sido asistidos por el Consulado de Chile en Malasia, entidad que ha seguido de cerca el caso de los jóvenes, con el propósito de proporcionales asistencia judicial y consular. De forma semanal, el cónsul de Chile en Malasia, Juan Francisco Masón Izquierdo, los visita para que los jóvenes puedan contactarse con sus padres, quienes asistirán al juicio del 29 de mayo gracias a la ayuda financiera proveniente del Ministerio de Relaciones Exteriores chileno. 

En tanto, la familia y amigos de Felipe y Fernando han llevado a cabo peticiones públicas a través de redes sociales, con el propósito de recaudar firmas virtuales para que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, intervenga directamente en el caso. Hasta el momento 16.948 personas han firmado la petición. 

Avaaz

 

“Todo lo sucedido fue en defensa propia”

A través de un comunicado de carácter público, las familias de los involucrados relataron la sucesión de hechos que tuvieron lugar a las afueras del hotel en donde se hospedaban. De acuerdo a sus palabras, un ciudadano malasio, quien presuntamente se encontraba bajo la influencia de múltiples estupefacientes, los increpó para pedirles dinero. Al negárselo, éste comenzó a seguirlos para posteriormente atacarlos con pedazos de vidrio, sin embargo los jóvenes chilenos no respondieron y pidieron auxilio a la recepcionista del lugar de hospedaje para que llamara a la policía. 

Cuando el nivel de violencia por parte del sujeto aumentó, los jóvenes se asustaron e intentaron inmovilizarlo “sin ninguna intención de causarle daño, pues todo lo sucedido fue en defensa propia”. Posterior a ello, el ciudadano malasio habría muerto por circunstancias que se desconocen. Muchos atribuyen su rápido deceso a un paro cardiorrespiratorio, a raíz de una presunta sobredosis.

Maritza Olcay
Maritza Olcay
Felipe Osiadacz

De esta misma forma, los familiares solicitaron a los ciudadanos chilenos y a los medios de comunicación tener cautela a la hora de informar los hechos, ya que se trata de una situación extremadamente delicada que podría generar un resultado fatal para los jóvenes de 27 y 30 años.

“Finalmente queremos enfatizar con absoluta certeza que nuestros hijos son inocentes del cargo que se les imputa y reiterar que esto no ha sido más que un terrible accidente que ha afectado a dos jóvenes que sólo iban a disfrutar de sus vacaciones”.

Todo el peso de la ley

Pese a que Malasia goza de un nivel de desarrollo reconocido a nivel mundial, el conservadurismo posicionado en la población se refleja directamente en el código penal con el que coexiste el país. Las reglas inscritas en éste deben ser acatadas de forma íntegra, de no ser así la ley cae con todo su peso sobre quien las incumplió. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio, el consumo de alcohol y no asistir a la mezquita son delitos vigilados por la policía y que suscitan duros castigos. 

A raíz de esto, decenas de parlamentarios y ciudadanos chilenos han exhibido sus temores y sus dudas a raíz de la situación que hoy viven los jóvenes, la cual se agrava en territorios como Malasia, gobernado por una monarquía constitucional. Los opiniones emitidas a través de redes sociales dan cuenta de los múltiples juicios de valor a raíz del caso.