Por Maximiliano Díaz
22 June, 2018

Once ministras y seis ministros sembraron la duda: ¿Consejo de Ministras? ¿De Ministros? ¿De Ministrxs? Las parlamentarias lo solucionaron, y la RAE las avaló.

El género es el tema de la década. Cada día, más agrupaciones feministas, y que trabajan en favor de las minorías sexuales y de género, generan más y más ruido en el tejido social. Estas agrupaciones han logrado poner sobre la mesa, las calles e incluso algunos congresos, diversos temas a tratar con respecto al correcto tratamiento de las minorías sexuales. 

Uno de ellos, es el de la invisibilización de lo femenino en el castellano. A pesar de que en el latín la “o” final se usara como un indicativo neutro, el castellano ha mutado de tal manera que esa letra ha pasado a ser una manera de designar lo masculino. Y, por alguna razón, también una palabra genérica. 

A pesar de ser un fenómeno que contiene a muy pocos idiomas a lo largo del mundo, muchas personas han alzado la voz en contra de que el lenguaje cambie, y adapte términos más inclusivos (incluso en su uso fuera de la norma). Para esto, las personas que se consideran contrarias al llamado “lenguaje inclusivo” suelen apelar a la Real Academia Española de la Lengua (RAE), el organismo que define las normas del lenguaje por las que nos regimos día a día y que, ciertamente, considera que es inapropiado crear acepciones nuevas para determinar un género neutro, como podría ser el poner una “e” en el lugar la letra que defina al sujeto: “compañeres” o “alumnes” en lugar de compañeros o alumnos. O, en casos menos extremos, mencionar a ambos géneros a la hora de dirigírseles. Cosa con la que la policía de la lengua tampoco está de acuerdo, pues lo determina como un acto poco efectivo y que dificulta la comunicación.

España en el ojo de la tormenta

Sin embargo, e irónicamente tratándose del país de la RAE, España se vio de manos atadas cuando su nuevo presidente, Pedro Sánchez, seleccionó a su gabinete: 11 ministras y 6 ministros. En este caso está más que claro: las mujeres son mayoría, y esto plantó la herida de la duda en muchas personas: ¿hablamos, entonces de ministros? Los usuarios españoles de redes sociales comenzaron a discutir la pregunta, y muchos aseguraban que había llegado el momento de hablar de un “Consejo de Ministras”. Bajo ciertos términos, sonaba lógico: no respetaba la regla de neutralidad de la “o” final, pero tratándose de un gabinete compuesto mayoritariamente por mujeres, parecía adquirir bastante sentido. Otros, más conciliadores, prefirieron hablar de un “Consejo de ministras y ministros”.

Clarín

Por supuesto, los más conservadores decidieron evocar a la RAE, estando conscientes del lado que el poderoso estamento tomaría. Ayer, la institución decidió pronunciarse respecto al tema y su opinión fue tajante al asegurar que declarar al congreso de España como un “Consejo de Ministras y Ministros”, era incorrecto. Catalogaron la categoría de “artificiosa e innecesaria”, y aseguró que eran solo desdoblamientos. También, recalcó en que la forma “correcta” de referirse a los sujetos sin distinciones de género, era usando la forma masculina.

Sin embargo, y después de apenas un par de horas de silencio, Darío Villanueva, director de la RAE, cambió de idea. Él mismo salió al paso para desmentir su cerrada forma de pensar el castellano, y aseguró que la forma de “ministras y ministros” era correcta en este caso. Además, dio su apoyo al equipo de políticos que habían entrado en posesión, quienes habían asegurado que habían adoptado esa como la forma de referirse al grupo. Era definitivo, el Consejo de Ministras y Ministros se definió como la forma correcta.

El sentido común contra la institución de la lengua

La decisión de Villanueva resultó impactante para muchos, sobre todo para aquellos que dieron por sentado que la RAE estaría del lado de los más conservadores (la Academia tiene esta fama desde hace bastantes generaciones), y la agencia Europa Press le preguntó cuál había sido su razonamiento para llegar a esa conclusión en el debate. A pesar de que el director partió señalando que jamás debería llamársele “Consejo de Ministras”, porque ese recurso “induce a la confusión”, sí apeló más al sentido común que a las reglas lingüísticas severas del castellano:

“Yo por ejemplo cuando comienzo una conferencia suelo decir ‘señoras y señores’. En ese sentido no hay ningún problema”.

Wikimedia Commons

La prestancia de Villanueva al cambio hizo que muchas personas comenzaran a hacerse más preguntas con respecto al lenguaje y, particularmente, al uso inclusivo de este. Eso generó que, durante estos últimos días, el debate migrara a Twitter, y la gente le presentara a la RAE todo tipo de consultas de tipo semántico y semiológico. El hashtag #RAEconsultas se hizo bastante popular, y la lluvia de preguntas generó algunas bastante interesantes. Como por ejemplo, una declaración de la RAE que dejaba en evidencia que la institución seguía difiriendo de la opinión de su director:

“El uso de ‘Consejo de Ministras’ no es acepetable, pues el femenino, como término marcado de la oposición de género, sólo incluye en referencia a las mujeres”.

Nosotros, los hablantes

A pesar del claro nivel de jerarquía que usa la RAE en el orden de la lengua castellana, es importante que nosotros, como hablantes (ya sea nativos o no), nos demos el tiempo de repensar el lenguaje, y desde qué lugar lo hemos estado poblando. A pesar de que, probablemente nuestra opinión no tenga tantas incidencias en las instituciones que sí regulan y dominan el lenguaje, debemos recordar que el lenguaje es una herramienta que va evolucionando de acuerdo a las necesidades de sus hablantes. 

Twitter/@RAEinforma

Y, recordar también que el lenguaje es, por sobre todo, un acto político y comunicativo.