Por Javiera González Dinamarca
15 January, 2018

Eduarda, de tan solo seis años, dice que fumar “daña los pulmones” pero que lo hacen solo dos días al año, por lo que no puede ser un daño permanente.

Cada año esta controversial festividad atrae las miradas de reprobación de miles de personas. Una de las cosas que más se les suele decir a los niños es lo dañinos que pueden llegar a ser el alcohol y los cigarrillos. Irónicamente, en este pueblo alientan a los niños a que fumen este último.

El 6 de enero en el Vale de Salgueiro celebran el tradicional festival de la Epifanía, también conocido como el Día de Reyes. En esta fiesta se llevan a cabo actividades muy normales, como comer torta y cantar canciones, pero de entre todas las actividades la que más resuena es que dejan que niños pequeños fumen cigarrillos.

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Los locales defienden esta práctica, afirmando que es una tradición que se ha ido pasando de generación en generación como parte de las celebraciones de Epifanía y el solsticio de invierno. Pero lo interesante de esta tradición es que ninguno sabe exactamente cómo nació ni cuál es el propósito detrás de la práctica.

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Guillhermina Mateus le dijo al Associated Press “no veo nada malo en que lo hagan porque en realidad no fuman, inhalan e inmediatamente exhalan, por supuesto. Y es solo en estos días, hoy y mañana. Nunca vuelven a pedir cigarrillos.”

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Radio Brigantia entrevistó a varias personas, entre los cuales Eduardo Augusto, de 88 años, dijo haber fumado en la fiesta de Epifanía cuando era niño. Piensa que no le hace daño a los niños y que él no se hizo adicto al cigarrillo por esta tradición. Augusto no sabe cuánto tiempo lleva la tradición, pero piensa que debe ser bastante vieja pues su abuelo le hablaba de ella.

Youtube Vítor Olvieira

Jose Ribeirinha es un escritor e investigador que publicó un libro sobre las festividades del pueblo. En el explica que esta tradición en específico no tiene un origen claro, pero él piensa que podría tener que ver con la celebración del renacimiento anual de la naturaleza.  Agrega que el pueblo está bastante alejado de otras ciudades, por lo cual han mantenido muchas costumbres que ya no se usan en Portugal.