Por Felipe Costa
19 mayo, 2021

Luego de naufragar algunos metros hasta tocar tierra firme, una voluntaria se le acercó para ver su estado de salud y él solo pudo abrazarla mientras lloraba de alegría y pena a la vez. La imagen se ha convertido en un símbolo de la crisis migratoria.

Una caravana de botes acaba de desembarcar en las costas españolas de Ceuta, en el que podría ser el mayor operativo del país recibiendo a refugiados. El drama humano no deja espacios para otras interpretaciones más que reflejar el dolor que se sufre en el norte de África. Se estima que unas 8.000 personas atravesaron la frontera y entre ellas, se encontraba un ciudadano marroquí, que cautivó al mundo luego de abrazar a una voluntaria de la cruz roja, quien lo consoló como pudo, informa Infobae.

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Niños, niñas, mujeres, jóvenes y padres, los botes que llegaron durante la mañana de este 18 de mayo a España trajeron consigo miles de historias de dolor, muchas buscando refugio económico, otras escapando de los conflictos armados. Cuando la guardia civil y costera llegó para impedir la entrada ilegal de la gente, solo la Cruz Roja fue el verdadero alivio que apaciguara el dolor.

Buscan una mejor vida y los llantos del joven marroquí ciando llegó a tierra firme se mezclan con la alegría y la pena. Abandonar el hogar nunca es sencillo, menos si se trata de un asunto de vida o muerte.

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El joven habría naufragado algunos metros antes de llegar a la playa por el frío mar junto a cientos de inmigrantes más. Al ver que se estaba ahogando, efectivos militares consiguieron arrastrarlo a la arena, fue entonces que la voluntaria lo tomó en brazos y enmarcó un momento que probablemente se transforme en el símbolo de esta masiva llegada de refugiados.

Durante dos días, especialmente durante la madrugada, los botes llegaron a las costas de Ceuta buscando pasar la frontera y pisar tierra firme. Hasta ahora se han calculado al menos 1.500 niños, con y sin familia, muchos de ellos tuvieron que ser rescatados por militares puesto que no lograban seguir nadando hasta la playa.

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Sin embargo no todo ha sido tranquilidad para los inmigrantes, durante los primero días, tanto la Guardia Civil como militares, resguardaron la frontera, reprimiendo a los marroquíes para evitar su ingreso.

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Se cree que unas 4.500 personas no lograron atravesar el control fronterizo, por lo que tuvieron que devolverse a Marruecos. Las autoridades pidieron reforzar estos pasos ilegales, puesto que aseguran que se debe proteger la soberanía del territorio, así como los conductos regulares de inmigración en un año donde la crisis en el país africano parece acrecentarse.

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