Por Maximiliano Díaz
14 June, 2018

“Encontramos a un perrito que le habían propinado un corte y le habían extraído toda la parte de la piel del lado de la costilla”, relató la presidenta de la fundación.

Calama es una pequeña ciudad al norte de Chile. Los locales y los geógrafos la llaman “La puerta de entrada al desierto de Atacama”. Es un lugar seco en el que el sol pega todo el año. En ella, se abren los miles de kilómetros por los que se extiende el desierto más árido del mundo. El frío de las noches, cuentan los locales, es insufrible. Y ni hablar de perderse en el desierto.

Pero ayer, una de las ciudades donde nunca pasa nada, hacía ruido en todo el país. El diario Soy Calama, un pequeño medio local encargado de narrar acontecer de sus 150.000 habitantes, contaba que un grupo de extraños había entrado a un refugio, y no hizo nada más que herir a los animales que estaban ahí dentro.

“Gracias” (Foto: Pixabay)

Ama Vivir Calama

Se abrió el día, y los miembros de la fundación “Ama Vivir Calama”, una organización dedicada al rescate y la protección de animales abandonados, entraban al edificio. Se dieron cuenta rápidamente de que todo estaba desordenado. “Un ladrón”, pensaron. Se preocuparon por la posibilidad de las pérdidas materiales: pero al revisar el container donde los trabajadores guardaban cosas personales, se dieron cuenta de que solo estaba desordenado. No faltaba nada. Desorientados, salieron a ver a los animales. En su mayoría, perros callejeros rescatados de las calles de Calama. Se asombraron cuando vieron que uno de los perros tenía unos cortes profundos y sentía mucho dolor. Según la presidenta de la fundación, Karla Velásquez:

“Encontramos a un perrito que le habían propinado un corte y le habían extraído toda la parte de la piel del lado de la costilla y esto obviamente fue lo más grave”.

Agencia UNO

Los funcionarios de la fundación se movieron rápido, y lograron llevar al perro a una clínica veterinaria. Desde ahí, ahora informan, mucho más tranquilos, que el animal ya está en recuperación. No se dieron detalles sobre el estado de su piel, pero al menos está fuera de riesgo vital. 

También se preocuparon de destacar que no es la primera vez que un grupo de desconocidos entra a la fundación con el único propósito de hacer daño a los animales. Ahora, aseguran, saben que deberán buscar a un guardia nocturno para que pueda cuidar a los perros de los intrusos agresivos.

A pesar de que muchos refutaron las quejas que llegaron de parte de la fundación, argumentando que “no necesariamente existía el deseo de matar”, pues se dañó solo a un perro, y a pesar de la presunta gravedad de sus heridas, este pudo ser tratado con facilidad, el verdadero foco del tema se termina centrando en un problema distinto: el de las personas que dañan animales por diversión, o que sienten que no pueden coexistir en el mismo espacio (en este caso, la misma ciudad) por motivos caprichosos. Desgraciadamente, hay personas en las que no es raro oír un discurso en el que los animales son presentados como seres inferiores, que gastan recursos públicos que podrían ser valiosos para beneficiar a las personas, y que el sacrificio es la mejor medida que pueden tomar los ciudadanos para controlar la plaga de perros callejeros. Todo esto sin jamás considerar los efectos nocivos que tiene el abandono y la no esterilización de los animales abandonados.

Pixabay

Un largo y agotador problema

Antes de hablar de las consecuencias que provoca la presencia de los perros callejeros, es necesario comenzar por cómo se genera este fenómeno. Es importante saber que, en una sociedad en la que se entiende a los perros como animales de compañía en todas sus dimensiones, temas como la esterilización y el abandono tienen un enorme impacto en la tenencia responsable de estos animales. En la capital de Chile, al menos, casi 26.000 personas son mordidas al año por un perro callejero. 

T13

Es un síntoma preocupante si continuamos revisando algunas cifras: según el Colegio Médico Veterinario del país, en Chile hay un perro por cada cinco personas. Y, según los estándares numéricos, y las aproximaciones que se han hecho para llegar a dar con el número total de perros, para el 2012 se estimaba que hubiesen cerca de 3,2 millones de animales sin un dueño responsable a lo largo del país. 

Las cifras son alarmantes, y el país en el que ocurrió el incidente de los perros refugiados, es apenas un pelo de la cola. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay cerca de 500 millones de perros en el mundo. Y un 75% de ellos son, efectivamente, callejeros.

A pesar de que muchos países se han preocupado por implementar medidas de esterilización y tenencia responsable de animales, no estamos lejos de hasta hace un par de años: hay dueños que siguen pensando que pueden deshacerse de sus mascotas y lanzarlas a la calle; y siempre habrá mandatarios que no estén dispuestos a legislar a favor de la esterilización para perros callejeros, pues ven como un problema el destinar fondos públicos a los animales.

Pixabay

Pensar en los perros callejeros como un problema es un error. Ellos no son una causa, sino una consecuencia. Es necesario apoyar a las legislaciones que buscan proteger la integridad sanitaria de los animales de la calle, y por supuesto, ser dueños y dueñas responsables en la tenencia y la esterilización de nuestras propias mascotas.

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