¿Mi consejo?: DEBES leerla…

Rachel Hawking, de Glastonbury, Inglaterra, tenía 30 años y su familia la despidió el pasado viernes 16 de junio. Yo no estuve ni cerca de conocerla, pero sus palabras y cómo la describe todo el que compartió con ella alguna vez, hacen que yo, o cualquiera, nos demos cuenta de que era una mujer especial. De esas que todo el mundo debería tener la oportunidad de encontrar.

A Rachel le detectaron el cáncer muy tarde. Ya no era tratable, pero ella pasó sus últimos ocho meses disfrutando de su gente, de su vida y luchando a pesar de todo.

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Por eso, cuando supo que ya eran sus últimos días, escribió una poderosa carta para despedirse, y la publicó en Facebook.

En ella parte diciendo que no pudo ganarle al cáncer, porque el oponente era ella misma, la más formidable oponente. Pero que a veces, perdiendo se gana, y eso es lo que había pasado con ella: perdió con el cáncer, pero ganó con la vida.

“He vivido. Conocí el amor verdadero, hice los mejores amigos que una chica podría pedir, patié traseros, tuve un convertible, viajé, vi algunas de las partes más lindas del mundo, bailé bajo la lluvia, me reí, lloré, me caí, me reconcilié, y he luchado por inspirar y hacer lo mejor para ayudar a los otros. Me voy como una ganadora”.

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Y así la describen también sus cercanos: como una mujer enérgica y tenaz, una mariposa social que unía a la gente a su alrededor, que lo entregaba todo… y con una sonrisa a la que nadie se resistía.

Para ella estas personas también fueron importantes y en su despedida les dedicó algunas palabras.

“Entonces, a todos mis amigos, del pasado y del presente, quiero que sepan que los quiero inmensamente. Tocaron mi vida, y la hicieron disfrutable. Durante mi enfermedad, fueron ustedes los que me motivaron a seguir, y quiero que sepan que los amo y que los visitaré como fantasmas a todos… mwahahahahaha”.

Sí, hasta una palabra lograba mostrar lo graciosa que era y tras hacer reír -entre lágrimas- a quienes la leían, terminó con lo más importante: sus hijos.

“Para mis bebés, Cheyenne y Kal-El… vivan como yo viví, amen como yo amé, salgan al mundo y cumplan sus sueños, el mundo es de ustedes. Sean fuertes, sean independientes, sean valientes, y nunca la oveja, siempre el pastor. sean amables y recuerden que el amor lo conquista todo”.

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El último sueño de Rachel tenía que ver con sus dos pequeños: quería que fueran todos juntos de vacaciones. Comenzaron a juntar fondos para viajar a Disney y el caso conmovió a tantos que en pocos días ya reunían lo necesario para ir, pero el rápido empeoramiento en la condición de Rachel no lo permitió. Sin embargo, aprovechó todo lo que pudo y fue feliz… las últimas líneas de su carta lo expresan.

“A todos mis amigos, tomen mi fuerza y háganla suya. Ahora debo irme, porque tengo una cita con mi destino y debo ir a arreglarme. En las palabras de Jerry Springer: cuídense, ustedes y a los demás”.

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Sus palabras perfectas fueron complementadas con las de su esposo, Jor-El, cuando tuvo que informar a sus conocidos de su muerte.

“Dicen que las mejores personas se quedan con nosotros durante poco tiempo, y ella colmó sus 30 años, y lo entregó todo”.

-Jor-El-

Una historia potente, que tiene tanto de triste como de inspiradora. Enviamos todo nuestro cariño a la familia y amigos de Rachel.

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