Por Catalina Yob
30 April, 2018

A raíz de escáneres cerebrales que revelaron una “degradación catastrófica de los tejidos” de Alfie, el tribunal acogió la solicitud de los médicos para desconectarlo e ignoró la voluntad de los padres.

“Liberen a nuestro hijo”, fue la frase con la que los padres de Alfie Evans lucharon día tras día para mantenerlo con vida. En junio del 2016, el pequeño fue diagnosticado con una enfermedad neurodegenerativa que no poseía tratamiento médico, ni cura. Con el paso de los meses, el pronóstico del pequeño Alfie se volvía cada vez menos esperanzador, hasta el punto que los médicos determinaron que continuar con el tratamiento que lo mantenía artificialmente con vida, no “velaba por los intereses” de Alfie.

En menos de un año, el pequeño de menos de dos años de edad sufrió convulsiones, neumonía bilateral y una serie de complicaciones cardiacas que lo dejaron en estado de coma en enero de 2018. Fue allí cuando la junta médica decidió, de forma unánime, que mantener al pequeño con asistencia respiratoria no era lo mejor para él y su familia, ya que se trataba de una enfermedad degenerativa, progresiva e intratable.

A diferencia de lo que buscaban conseguir los médicos, los padres de Alfie, Thomas Evans y Kate James, aseguraron que lucharían por la vida de su hija hasta agotar todo tipo de recursos, sin embargo el futuro de su hijo no sería decidido por ellos. Las desavenencias entre el hospital y la voluntad de los padres fueron llevadas hasta los tribunales de Inglaterra, en donde los jueces determinaron en febrero de este año que el pequeño de 21 meses de edad debía ser desconectado del apoyo vital que lo mantenía respirando.

“Si bien es correcto que se exploren todas las opciones razonables para Alfie, continuar manteniéndolo en soporte vital compromete su dignidad futura y no respeta su autonomía”.

La resolución judicial desencadenó que los padres llevaran su lucha a redes sociales, a los medios de comunicación e incluso al Vaticano. En un viaje a Roma, Evans y James se reunieron con el Papa Francisco, a quien pidieron su apoyo para que su pequeño hijo no fuera desconectado arbitrariamente y en contra de la voluntad de quienes aseguraron que si Alfie no se rendía, ellos tampoco lo harían. 

Con el apoyo del Sumo Pontífice, los padres, junto al respaldo de un centenar de organizaciones y ciudadanos de todo el mundo, iniciaron la lucha para trasladar a su hijo hasta un hospital en Italia, en donde podría recibir el soporte vital para mantenerlo con vida, sin embargo la junta médica británica se opuso al traslado, manifestando que ello sólo “prolongaría el sufrimiento del bebé”. El caso fue llevado incluso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, sin embargo el lunes 23 de abril los médicos del Alder Hey Children’s Hospital, ubicado en la ciudad de Liverpool, retiraron el soporte vital que mantuvo con vida a Alfie durante 18 meses de su vida, luego que escáneres cerebrales revelaran una “degradación catastrófica de los tejidos”. 

L.A Times/ “Tú no te das por vencido, así que nosotros tampoco lo haremos”
Sky News/ “Liberen a Alfie”
Vox
Wired/ “Salven la vida de Alfie Evans”

En contraposición con los pronósticos médicos y desafiando las expectativas, Alfie logró respirar por sí mismo en las horas consecutivas al procedimiento en donde se le quitó el apoyo vital. Los médicos le suministraron oxígeno y lo hidrataron para ayudarlo a respirar, sin embargo al sexto día Alfie dejó de respirar a las 02:30 a.m. en el hospital que se transformó en su hogar por 18 meses. 

https://www.facebook.com/thomas.leenew.7/posts/860464134141901

“Mi gladiador tumbó su escudo y desplegó sus alas a las 02:30 😥😢😥😢😥 absolutamente desconsolado💔😭 TE AMO hijo”. 

“Estoy realmente conmovido por la muerte del pequeño Alfie. Hoy rezo especialmente por sus padres, para que Dios, el padre, lo reciba en su tierno abrazo”.

https://www.facebook.com/christine.grayson.12/videos/623033298043361/

“Mi mundo entero. Te amo tanto mi pequeño”. 

La pérdida de voz de los padres y la primacía del Estado

Daily Mirror

Mientras Alfie se mantuviera con vida, la esperanza de los padres también vivía, a raíz de lo cual James y Evans lucharon incansablemente en contra de la resolución del tribunal británico, el cual mantuvo su determinación hasta el último suspiro del pequeño Alfie, el niño que muchos aseguran que unió al mundo.

En Europa, los sistemas legales y políticos se basan en la primacía de la autoridad del Estado en situaciones extremas como la de Alfie. Las leyes europeas fueron realizadas sobre los estándares de derechos humanos establecidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, las cuales promueven la autonomía y dignidad del ser humano en sí. A raíz de esto, la persona o entidad en la que recae la última decisión sobre el caso de un bebé terminal que recibe soporte vital para vivir, es el Estado y no en los padres. 

Pese a que los mismos jueces comprendieron la situación de Evans y James, asegurando que ningún padre es capaz de renunciar a la esperanza de que su hijo podrá recuperarse, estimaron que continuar con el tratamiento que lo mantenía con vida de forma artificial, comprometía sus intereses, dignidad y autonomía como ser humano. 

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