Bajo las luces de neón de Pattaya se esconden 60.000 trabajadoras de la industria del placer, quienes alimentan una maquinaria que las autoridades tailandesas hoy intentan desmantelar.

Este balneario situado a 145 kilómetros de Bangkok es conocido mundialmente como un conjunto de vicios que el gobierno busca limpiar para atraer a un público familiar. En una reciente y lúgubre redada, los agentes capturaron a 16 mujeres de diversas nacionalidades, revocando sus permisos de permanencia.

En este rincón del mundo, el costo por compañía puede ser de apenas 13 dólares pero el precio real suele ser mucho más alto para quienes caen en las redes de los excesos.
