
Según un estudio realizado por el Instituto de Etología de Viena, liderado por la investigadora Carolin Dittrich, las ranas bermejas hembras desarrollaron mecanismos para evitar aparearse con machos. Lo más sorprendente es que fingen su muerte.

Cuando llega la primavera, cientos de animales salen a reproducirse y alimentarse. En los humedales europeos y asiáticos, habita la rana bermeja, que durante la temporada, sufren un tipo de frenesí sexual durante 10 días.
El apetito sexual de los machos es tan fuerte, que si ven una hembra, se acumulan entre varios formando “bolas de apareamiento”. Las hembras llegan a asfixiarse cuando esto ocurre, y si los humedales no son lo suficientemente profundos, puede ser letal.

Según el experimento que realizó Carolin, acumulo 54 ranas hembras en un terrario con la mitad de machos para observar el comportamiento. El 83% de las hembras se “zafaron” de la reproducción, entre las maniobras, algunas chillaban igual que los machos por lo que ellos se confundieron. Otras eran pequeñas y arrancaban y la más sorprendente es las que fingieron estar muertas para evitarlo.
Finalmente, concluyó que las ranas hembras suelen decidir con qué machos aparearse.
