Por Josefa Velasco
8 junio, 2020

Ha llegado a recibir hasta 10 repartidores el mismo día y más 14 pizzas a la vez. No es ningún chiste.

Probablemente cuando pensamos en cosas que nos aterran, lo primero que se viene a nuestras mentes son los fantasmas, las arañas, muchas veces la oscuridad, y en ocasiones la soledad. Cada cual tiene algún miedo que lo atormenta en ocasiones, pero ¿te habrías imaginado que tu miedo fuera la comida?

Leíste bien, a la comida, y no estamos precisamente hablando de la ‘sitofobia’, que es el miedo irracional a consumir alimentos, si no, de un hombre que ha recibido tantos pedidos delivery sin haberlos solicitado, que ahora entra en pánico solo con escuchar la motocicleta del repartidor.

Jean Van Landeghem de 65 años de edad vive atemorizado, luego de cumplir casi una década recibiendo comida delivery sin haberla pedido, llegando a recibir varios encargos en el mismo día.

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“Todo comenzó hace nueve años, de repente, un repartidor de pizza me entregó un montón de ellas. El caso es que yo no había pedido nada”.

–Jean Van Landeghem al diario Het Laatste Nieuws.

En un principio se imaginaron que se trataba de un error de dirección, pero una vez corroborada la información en el restaurante, se percataron de que no existía dicho error y que el pedido se había solicitado a esa locación. A partir de ese momento y durante 9 años Jean no ha dejado de recibir comida, ya no solo se trata de pizzas, si no que también llegan kebabs, hamburguesas y todo tipo de comida rápida.

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Llegan a todas horas, da igual que sea entre semana o fines de semana (…) Los pedidos provienen de una app, Turnhout (para comida a domicilio), pero también de los comercios de la zona. Ha habido veces que me han entregado pizzas a las dos de la mañana”.

–Jean Van Landeghem al diario Het Laatste Nieuws.

Si bien en un comienzo, esto les causo extrañeza y hasta gracia, hoy se ha vuelto un tormento. El hombre vive atemorizado sabiendo que alguien que sabe perfectamente donde vive, lleva jugándole la misma broma por más de 9 años. Lo único que puede hacer Jean es rechazar estos pedidos.

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“Ya no puedo dormir. Empiezo a temblar cada vez que oigo una moto en la calle. Me entra un no sé qué y tengo miedo de que sea alguien que viene a entregarme pizzas otra vez”.

–Jean Van Landeghem al diario Het Laatste Nieuws.

Van Landeghem recuerda una vez, a principios del 2019, que llegaron hasta 10 repartidores de distintos locales, uno de ellos cargaba 14 pizzas para entregarle.

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“Siempre rechazo las entregas, así que nunca he pagado por nada”, insiste, “pero el acoso no solo me molesta a mí, también a los restaurantes, porque les cuesta dinero y luego tienen que tirar la comida. El día que aparecieron los 10 repartidores, eché cuentas y costaba todo unos 450 euros”.

–Jean Van Landeghem al diario Het Laatste Nieuws.

Creen que esto podría tratarse de la obra de un bromista, ya que increíblemente, no es el único que ha debido pasar por este calvario por más de 9 años. Una amiga y vecina, de no muy lejos de la casa de Jean, lleva recibiendo pedidos hace casi una década también. Tanto así que ya intentan tomárselo con humor.

“A veces las recibimos el mismo día, así que si pasa, nos avisamos el uno al otro de que tenemos una entrega que probablemente aparezca en algún momento”.

–Relata Jean Van Landeghem al diario Het Laatste Nieuws.

CEN

Los dos han denunciado estos acontecimientos a la policía, pero en más de nueve años, nadie ha sido capaz de identificar a él o los culpables. Jean asegura estar sobrepasado por la situación, a tal nivel que esta pensando si tomar justicia por sus propias manos.

“No lo aguanto más. Cuando encuentre a quien quiera que me haya estado molestando estos últimos nueve años, digamos que no será su mejor día”.

–Enfatizó Jean Van Landeghem al diario Het Laatste Nieuws.

Esperemos esta broma de mal gusto llegue a su fin, ya que no es justo tener a un adulto de 65 años viviendo una pesadilla. Seamos conscientes con las bromas que realizamos, y siempre recuerden, un juego es entretenido solo si todos lo estamos pasando igual de bien, y un chiste es divertido, cuando las dos partes se ríen de igual manera, si tu chiste le hace mal a otro !NO ES UN CHISTE¡