La persona afectada explicó que Jack, el hijo de Gordon siente que: “Tiene el derecho de ponerse agresivo por una hamburguesa”.

Ya sabemos que estar con hambre y enojado no son dos buenas combinaciones, y menos si eres el reconocido chef agresivo Gordon Ramsay o alguien de su descendencia. Aparentemente su hijo Jack tiene el mismo carácter violento de su padre, pues el joven de 22 años, que es miembro de la naval real en el Reino Unido, recientemente se vio envuelto en un altercado.

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Según cuentan los reportes, la situación tuvo lugar en el festival Titan en Cornualles, Inglaterra. Allí Jack Ramsay decidió ir a ordenar una hamburguesa, sin embargo, no fue a reclamarla por aproximadamente 20 minutos. Fue entonces que otro asistente del evento y su grupo de amigos terminaron enojándose porque gritaban el número de la orden pero nadie iba a reclamarla, por lo que decidieron ir a hacerlo ellos mismos.

En conversación con el Daily Mail, el hombre explicó: “Nos apuramos y reclamamos el ticket a pesar de que no era nuestro para lograr comernos nuestras papas fritas sin tener que escuchar el llamado del número. Dejamos la orden en la mesa donde nos sentamos hasta que Jack llegó para reclamar su hamburguesa“.

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Fue entonces que las cosas comenzaron a escalar, pues la reacción del joven fue comenzar a enojarse cuando se dio cuenta de dónde estaba su hamburguesa, le pareció inaceptable. El hombre reveló que terminaron por lanzarle una hamburguesa en la cara, lo que llamó la atención de los guardias de seguridad del evento.

Las fotos del incidente muestran a un agitado Jack hablando con los guardias, mientras que un video lo muestra gritando “eres escoria” al hombre que se llevó su comida.

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Para terminar el afectado remató que Jack: “Se siente superior a cualquier persona y piensa que tiene el derecho de no solamente gritar de forma abusadora a la gente, sino también ponerse agresivo por una hamburguesa que él tuvo la audacia de ordenar y luego desaparecer para cuando era hora de retirarla“.

La actitud del joven no parece sorprendente, pues qué más se puede esperar luego de años de ver a su padre gritando en televisión. Probablemente ha normalizado las respuestas violentas ante situaciones de frustración.