Cada vez hay más residuos de cocaína en lagos y ríos de todo el mundo. Este problema afecta directamente el comportamiento del salmón, según argumenta un estudio de la universidad Griffith de Australia.

En la metodología, se tomó de muestra a 105 salmones durante ocho semanas en el lago Vattern de Suecia.
El principal hallazgo es que la benzoilecgonina, metabolito que produce el cuerpo tras consumir cocaína, llega directamente al ser desechado por los humanos y afecta más a los peces que la misma cocaína.

La alteración del movimiento de los peces cambia la forma en que interactúan con su entorno. Los salmones influenciados por el metabolito, llegaron a nadar hasta 12 kilómetros más rápido y se alejaron de su hábitat. Además, el estudio argumenta que las evaluaciones ambientales ignoran el hecho de la benzoilecgonina que queda en el agua y solo se centra en la droga pura, por lo que subestima el daño que produce.

