Por Teresa Donoso
20 April, 2016

Dicen que es increíble a la hora de quemar grasas, ¿será verdad?

Siempre he sentido que cuando se trata del café, sólo existen dos tipos de personas: las que lo aman con todo su ser y los que no pueden soportar ni su sabor ni la forma en la que los hace sentir. Independiente de eso, se dice que el café tiene cientos de propiedades positivas y que todo el mundo debería beber al menos una taza al día. Entre dichos beneficios se encuentra la habilidad de ayudar a nuestro cuerpo a quemar grasa y ayudarnos a conseguir nuestras metas en lo que se refiere a perder peso o bajar de talla.

Pero ¿es tan así? Conozco a muchas personas que beben MUCHO café cada día y eso no los ha hecho verse más delgados. De hecho, yo misma pasé por un año de mucho café y no recuerdo haber estado más delgada, de hecho, estaba igual que siempre.

Al parecer la clave se encuentra en lo que hacemos justo después de beber café y no en la cantidad de tazas que bebemos cada día. Un estudio comprobó que beber café puede aumentar al doble la cantidad de calorías provenientes de tu grasa corporal que son liberadas, sin embargo, para hacerlas desaparecer debes quemarlas, de lo contrario volverán a guardarse en las reservas.

Es decir, si vas a tomar café, asegúrate de programar una sesión de ejercicio no más allá de una hora después de haber bebido tu preciada taza.

Eso sí, estas ideas siguen siendo sólo teorías y personalmente te recomiendo que consultes con tu doctor y nutricionista antes de llevar a cabo alguno de estos planes. Disfrutar de una taza de café de vez en cuando no tiene nada de malo, pero convertirlo en parte central de tu dieta me asusta un poco. Eso sí, no voy a negar que beber café antes de ejercitar hace que puedas rendir mucho mejor, especialmente si estás cansado, pero eso sólo hace que cuando el efecto pasa te sientas incluso más exhausto.

¿La conclusión? Cada cuerpo es diferente y todo es mejor con moderación.

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